la musica en los balcones
Poeta recién llegado
Siempre tuve una facilidad desmesurada, desproporcionada diría yo, para olvidarme de los malos momentos, de las críticas malintencionadas y de los críticos aviesos, debo reconocer que no conseguía entender porqué, casi en nada en un suspiro, soy capaz de dejar atrás tan rápidamente algunas voces hirientes, algún feo, algún desplante, o incluso, heridas a priori mas profundas, como una mala interpretación de tu buena fe o algún irreversible desaire insalvable, no lo entendía hasta ayer, hasta ayer sabía que me ocurría pero no sabía como llamarlo, pero ahora lo sé, no era un problema de mis recuerdos, que también, ni de mi mala memoria, a veces, sólo necesito unos dias para enterrar al desterrado y unas horas de luto para el insulto, no, eso no era, lo que me ocurre y no es ningún secreto editorial, es un don natural, yo lo definiría en una sola palabra, Serendipia, esa capacidad innata que tenemos todos, yo se ve que mucho, para poner de acuerdo a tus deseos y pretenciones con la realidad por muy dura que esta se presente, ese algo, es capaz de provocar una cadena de casualidades, una singular serie de pequeños motivos y situaciones positivas, que te llevan necesariamente a algo bueno y maravilloso. Por eso, Déjate llevar sin prejuicios, de la mirada al abrazo, del abrazo al beso, y del beso al amor, deja que el atardecer te lleve a alba y el alba al amanecer, salta de belleza en belleza por donde pisen tus pies, déjate atrapar por la Serendipia y conecta contigo todo lo maravilloso que te rodea, serás mas feliz y dejarás las huellas de tus sonrisas tras tu pasos por la verea.
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