Y comienza el día vestido de finos rayos de luz,
entonado por alegrías amanece con su titiritaran
bien aventurado en sus vestigios y reposando su recuerdo,
le acompaña un fandango que requiebra con verdades, lamento que solloza su silencio,
arrancando por buleria de esos ojos de ese pelo y labios que al medio día tiñe con algarabía
y re suena con premura los sueños,
la tarde llega a fuego lento en su fragua con golpes de martillo por martinetes acompañándolo, un sereno
tango hablando entre versos amor y desamor,
dando paso la noche, en su solea con cuerpo de mujer serena, morena y valiente compañera de esta inmensidad,
acompasan do una seguirilla sentida y callejera con eco que en cada esquina re suena con tronio,
la joven rumba llega en la madrugada hipnotizando al compás de la vida.
entonado por alegrías amanece con su titiritaran
bien aventurado en sus vestigios y reposando su recuerdo,
le acompaña un fandango que requiebra con verdades, lamento que solloza su silencio,
arrancando por buleria de esos ojos de ese pelo y labios que al medio día tiñe con algarabía
y re suena con premura los sueños,
la tarde llega a fuego lento en su fragua con golpes de martillo por martinetes acompañándolo, un sereno
tango hablando entre versos amor y desamor,
dando paso la noche, en su solea con cuerpo de mujer serena, morena y valiente compañera de esta inmensidad,
acompasan do una seguirilla sentida y callejera con eco que en cada esquina re suena con tronio,
la joven rumba llega en la madrugada hipnotizando al compás de la vida.
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