Día XLI

abcd

Poeta adicto al portal
No habitar la mano, pedir permisos para golpear, salir de lado por no entrar de frente. No entiendo, el pie se apura a mirar el cielo, el ojo ya no quiere más besar el tiempo de la tierra y sus flores, el pobre corazón es mutilado pero sonríe omnisciente de que todo dolor pasará si no hay cuerpo donde peregrinar. Es injusto y es justa la naturaleza, hoy que no encuentro la verdad que apriete la neurona del hombre cívico y organizado, sucede que ni una sola hoja se mueve, no escucho a ningún pájaro revolotear sus sueños y su canto, y sobre el azul no existe la posibilidad de un relámpago. Está todo tan quieto que asusta y aburre, y cansa. La estática cansa, la estética también.

A un lado, surcos a medio anegar, son mejillas que heredan inmortalidad. Qué más guardaríamos de la vida que espirales, que todas las vueltas que damos para encontrar, para encontrarnos. Al otro lado, el todo gris, y detrás del gris la luz, la sudorosa luz de las plantas, de las risas, de los colores que visten la ropa, de las madres que anhelan otra niñez, de los jugos del sol en camisas manchadas de infidelidad. Qué importa la masa gris, la consciencia gris, el traje gris, nada importa y vivir plegados es donde quería morir.

Hay una vieja cargada de un bolso gigante, me pregunto si serán sus años lo que lleva en esa bolsa. Luego, el resto del día, me la pasaré pensando en porque no habite la mano y le ayude a cargar con todo ese peso.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba