abcd
Poeta adicto al portal
Estabas rota,
el tallo lo llevabas en la frente,
la sonrisa en las manos
y los pétalos desvestían tu desnudez son súbita ternura.
¡El sexo, la neurosis de salir al entrar,
todo,
el yoga, todo quedaba lejos!
Decidiste que morir era un dedo en tu boca,
que te silencien te quitaba colores.
Gritaste, gritaste tanto que los caminos se corrieron,
y la efusión del sol, fue una infusión de hombres verdes,
De esos que tienen rabia,
de esos que solo te quieren morder.
Estabas tan hermosa,
réquiem
de luna murmuraban tus ojos.
¿Qué habrán perdido los relojes
para buscarte siempre a ti?
Desconfío de tus pechos pequeños,
porque se que no tienes podrido el corazón.
En tus caderas se esperan muchas verdades del mundo circunstancial,
verdades del ser que jamás existió
y con el que esperas volver a jugar.
el tallo lo llevabas en la frente,
la sonrisa en las manos
y los pétalos desvestían tu desnudez son súbita ternura.
¡El sexo, la neurosis de salir al entrar,
todo,
el yoga, todo quedaba lejos!
Decidiste que morir era un dedo en tu boca,
que te silencien te quitaba colores.
Gritaste, gritaste tanto que los caminos se corrieron,
y la efusión del sol, fue una infusión de hombres verdes,
De esos que tienen rabia,
de esos que solo te quieren morder.
Estabas tan hermosa,
réquiem
de luna murmuraban tus ojos.
¿Qué habrán perdido los relojes
para buscarte siempre a ti?
Desconfío de tus pechos pequeños,
porque se que no tienes podrido el corazón.
En tus caderas se esperan muchas verdades del mundo circunstancial,
verdades del ser que jamás existió
y con el que esperas volver a jugar.