abcd
Poeta adicto al portal
Veníamos a pedir permisos
los huecos que somos hombres sin fuerzas
los que bajamos la mirada,
los que perdemos nada y todo cuando el amor nos deja.
Nosotros los huecos rellenos de soledad y miedo
ni nos apoyamos los unos contra los otros
nuestras cabezas ruedan con angustiosa personalidad,
estamos embutidos, somos embutidos.
Es áspera nuestra voz, y es lisérgica de olvidos,
es prematura a morir en labios secos,
en labios que no susurraran: gracias por morir conmigo.
Quedamos sin sentido, somos árboles en mal lugar,
herimos hasta a la lluvia, al viento no dejamos de molestar.
Nuestra gran rata es un vidrio roto,
le decimos consciencia pero es un espantapájaros lleno de cuervas verdades.
Trota y es un agujero negro, un sótano frío, triste y gordo.
Las sombras de aquello que nos da color,
es lo único que tomamos de la vida.
Amamos mucho pero jamás somos amados,
pertenecemos a un reino distinto, a una lágrima difícil de llorar.
Nos recuerdan -si acaso-
Veníamos a pedir permisos para mirar, tocar, callar.
los huecos que somos hombres sin fuerzas
los que bajamos la mirada,
los que perdemos nada y todo cuando el amor nos deja.
Nosotros los huecos rellenos de soledad y miedo
ni nos apoyamos los unos contra los otros
nuestras cabezas ruedan con angustiosa personalidad,
estamos embutidos, somos embutidos.
Es áspera nuestra voz, y es lisérgica de olvidos,
es prematura a morir en labios secos,
en labios que no susurraran: gracias por morir conmigo.
Quedamos sin sentido, somos árboles en mal lugar,
herimos hasta a la lluvia, al viento no dejamos de molestar.
Nuestra gran rata es un vidrio roto,
le decimos consciencia pero es un espantapájaros lleno de cuervas verdades.
Trota y es un agujero negro, un sótano frío, triste y gordo.
Las sombras de aquello que nos da color,
es lo único que tomamos de la vida.
Amamos mucho pero jamás somos amados,
pertenecemos a un reino distinto, a una lágrima difícil de llorar.
Nos recuerdan -si acaso-
Veníamos a pedir permisos para mirar, tocar, callar.