abcd
Poeta adicto al portal
Hace muchos sueños que ella no es mi pesadilla. ¡Qué detestable es la armonía! Dí, pequeña púber, ¿por qué me hiciste confiar en mi?. Una afirmación, una exclamación y una pregunta forman el trípode que sostienen al cuerpo invisible, ese que llaman alma. El otro cuerpo solo se mueve largo e indiferente, consume y es consumido, y sin embargo es tan autista. Se parecen los dos cuerpos por eso a su vez se repelen, se detestan.
Muchas veces me he podido engañar, he querido entrar al sistema sin darme cuenta que cada persona es su propio sol, luna, enfermedad y salud. Tan tonto y vacío soy, tan ensimismado en mis carencias simples que no veo al que realmente sufre y es sufrido. Esta mañana me cruce con un gato, blanco, feo, normal, que al parecer se le había explotado un ojo, vi su sangre, vi como se movía lento, como caminaba perdido y yo solo me entristecí, no hice nada mas que entristecerme y seguir mi camino, dándome vuelta creyendo que por darme vuelta él iba a mejorar. ¡Qué asco me di! ¿Y que iba a hacer? Con las personas pasa lo mismo, uno nunca da amor, uno nunca ayuda por ayudar. Estoy odiando a mi ombligo, estoy odiando el bajar siempre la mirada y mirar el ombligo. He querido sobornar mi fe, mis creencias y mis prejuicios son todos inútiles. Yo no soy más que nadie, y si, menos, que un montón. Estoy perdiendo el orgullo para no volver a hacerme daño por querer ser algo que no soy. Tengo que ser fiel con lo que siento, debo dar amor, no escribirlo tanto, y darlo, darlo sin mas.
Muchas veces me he podido engañar, he querido entrar al sistema sin darme cuenta que cada persona es su propio sol, luna, enfermedad y salud. Tan tonto y vacío soy, tan ensimismado en mis carencias simples que no veo al que realmente sufre y es sufrido. Esta mañana me cruce con un gato, blanco, feo, normal, que al parecer se le había explotado un ojo, vi su sangre, vi como se movía lento, como caminaba perdido y yo solo me entristecí, no hice nada mas que entristecerme y seguir mi camino, dándome vuelta creyendo que por darme vuelta él iba a mejorar. ¡Qué asco me di! ¿Y que iba a hacer? Con las personas pasa lo mismo, uno nunca da amor, uno nunca ayuda por ayudar. Estoy odiando a mi ombligo, estoy odiando el bajar siempre la mirada y mirar el ombligo. He querido sobornar mi fe, mis creencias y mis prejuicios son todos inútiles. Yo no soy más que nadie, y si, menos, que un montón. Estoy perdiendo el orgullo para no volver a hacerme daño por querer ser algo que no soy. Tengo que ser fiel con lo que siento, debo dar amor, no escribirlo tanto, y darlo, darlo sin mas.
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