Luis Eduardo Vargas
Poeta recién llegado
Diáfanos Ojos
Yo no busco azules ojos
para en su mar disolver,
heridas de amores dolos,
que incitan mi languidez.
Ni persigo pardos ojos
que abrevien el corazón,
y provoquen el insomnio,
hasta hacerse fijación.
Ni pretendo verdes ojos
que el espíritu perfumen,
de mil celos sin reposo,
y un vano laurel resulten.
Preciso diáfanos ojos
que en su leve parpadeo,
hable el deseo curioso,
de un igual conocimiento.
Que me dejen percibir
en sus brillos peregrinos,
el signo de un porvenir,
simplemente compartido.
Que me permitan hallar
en sus crecientes pupilas,
la esperanza maquinal,
de la asidua y miel caricia.
Yo no busco azules ojos
para en su mar disolver,
heridas de amores dolos,
que incitan mi languidez.
Ni persigo pardos ojos
que abrevien el corazón,
y provoquen el insomnio,
hasta hacerse fijación.
Ni pretendo verdes ojos
que el espíritu perfumen,
de mil celos sin reposo,
y un vano laurel resulten.
Preciso diáfanos ojos
que en su leve parpadeo,
hable el deseo curioso,
de un igual conocimiento.
Que me dejen percibir
en sus brillos peregrinos,
el signo de un porvenir,
simplemente compartido.
Que me permitan hallar
en sus crecientes pupilas,
la esperanza maquinal,
de la asidua y miel caricia.
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