Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Diálisis del corazón.
¡Ay pequeña mía!
Yo te miro con los subterfugios de esta época,
como un guante en la mano
la moda que se acopla a tu cuerpo.
Destiladas pociones que prometen dilatar el sueño,
el incoloro pasar del tiempo,
píldoras para limpiar la casa
y mantenerte en la cama por más tiempo,
si dura duro por más de cuatro horas,
corra para el hospital.
¡Ay pequeña mía!
Cuesta mucho mantener todos tus píxeles juntos,
los doctores llegan a la consulta con su banco
y por enfermeras tienen abogados.
Yo te miro con tu piel de toro bravío,
tu cuerpo delirante, un dolor en el cerebro,
y el plástico de Visa y Mastercard
que se derrite en mi cartera.
Y como diría Guillén: Ya yo sé lo que tú dices, mujer.
Ya yo sé como se bifurca la lengua de la serpiente.
Quédate con tus curvas de caña brava
y tus pociones de boca fresca en francés.
Yo me voy a mi casa a dar una cava a mi viña,
allí por lo menos el pleito es en inglés...
5 de Diciembre de 2009.
¡Ay pequeña mía!
Yo te miro con los subterfugios de esta época,
como un guante en la mano
la moda que se acopla a tu cuerpo.
Destiladas pociones que prometen dilatar el sueño,
el incoloro pasar del tiempo,
píldoras para limpiar la casa
y mantenerte en la cama por más tiempo,
si dura duro por más de cuatro horas,
corra para el hospital.
¡Ay pequeña mía!
Cuesta mucho mantener todos tus píxeles juntos,
los doctores llegan a la consulta con su banco
y por enfermeras tienen abogados.
Yo te miro con tu piel de toro bravío,
tu cuerpo delirante, un dolor en el cerebro,
y el plástico de Visa y Mastercard
que se derrite en mi cartera.
Y como diría Guillén: Ya yo sé lo que tú dices, mujer.
Ya yo sé como se bifurca la lengua de la serpiente.
Quédate con tus curvas de caña brava
y tus pociones de boca fresca en francés.
Yo me voy a mi casa a dar una cava a mi viña,
allí por lo menos el pleito es en inglés...
5 de Diciembre de 2009.
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