Fredmore
Romano Manfre More
- Maquiavelo, después de 500 años tu nombre sigue asociado al engaño, la astucia, la hipocresía, la mala fe, la doble moral, la crueldad, la incompatibilidad entre ética y política, y con la defensa de la tiranía. ¿Está Usted de acuerdo?
- MAQUIAVELO: Este cúmulo de vicios no los he inventado yo; están avalados por la realidad de los tiempos y por la conducta de los hombres de ayer y de hoy también. Yo soy un defensor de la libertad. Que los principios de la moral no son inflexibles.
- Hablando de eso, ¿es cierto que el fin justifica los medios?
- MAQUIAVELO: No todos los fines ni todos los medios. Hay fines superiores y hay medios reprobables.
- Explique eso.
- MAQUIAVELO: El fin que se persigue un gobernante es el de mantener la seguridad y la grandeza de su estado y los medios solamente los conducentes a este fin.
- ¿Cuáles son entonces las virtudes que debe poseer un buen gobernante?
- MAQUIAVELO: Ante todo, poseer un alto grado de virtud como la entendían los humanistas griegos y romanos.
- ¿Y cuál es el concepto de virtud según ellos¡
- MAQUIAVELO: Ellos sostienen que el hombre virtuoso debería estar dotado ante todo de las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, como afirma Cicerón en su obra “Los Deberes”. Séneca añade la honestidad, la magnanimidad y la liberalidad.
- ¿Está Usted de acuerdo con ellos?
- MAQUIAVELO: No enteramente pues ellos afirman que la actuación de un gobernante debe ser siempre y únicamente moral. Yo pienso en cambio que su actuación debe ser también política, o sea dirigida a mantener la fortaleza y la grandeza de su estado ciudad.
- En el Capítulo 15 de su obra “El Príncipe” se afirma que un mandatario si quiere mantenerse en el poder no es necesario poseer todas estas virtudes. ¿No está esto en contradicción con los clásicos humanistas antes citados?
- MAQUIAVELO: Yo sigo siendo practicante y seguidor del humanismo clásico y de sus célebres representantes, sin embargo sostengo que un gobernante practica lo que es bueno cuando puede o conviene para mantener su gobierno fuerte y estable.
- ¿O sea que un gobernante debe acomodar su conducta a las circunstancias?
- MAQUIAVELO: Cierto.
- ¿Pero esto no es defender o admitir la hipocresía, el engaño o el disimulo?
- MAQUIAVELO: Sólo cuando es necesario para alcanzar el logro del bien superior. En este caso, lo importante no es poseer todas las virtudes sino aparentar tenerlas.
- Pero Cicerón sostiene que es un error acudir al engaño para alcanzar la gloria…
- MAQUIAVELO: Bueno, Cicerón vivió un siglo antes de Cristo en otra realidad histórica y hablaba para otros destinatarios.
- En definitiva Usted está en desacuerdo con los principios de los clásicos humanistas.
- MAQUIAVELO: En este aspecto sí; y voy más allá, pues como consta en el Capítulo 15 y siguientes de “El Príncipe”, para los fines que persigue un auténtico gobernante lo que los clásicos llaman virtudes pudieran tornarse vicios si no ayudan a mantener la seguridad y la grandeza del Estado y lo que ellos llaman vicios pudieran considerarse virtudes si logran la seguridad del mismo.
- Para concluir, quisiera que Usted me aclarara otra cualidad que debe tener un Príncipe exitoso: que es preferible ser temido que amado.
- MAQUIAVELO: Siempre que no haya otra alternativa para conseguir el fin superior.
- Shakespeare lo llama a Usted sanguinario, Marx y Engels enemigo de la democracia. Voltaire que Usted erigió el crimen el virtud. ¿Cómo explica estos ataques a su figura y a sus escritos?
- MAQUIAVELO: Dejo que la historia y a la realidad me desmientan. Con respecto a considerarme enemigo de la libertad sólo cito lo que aparece en mi obra “Los Discursos”:
“la experiencia muestra que las ciudades jamás han crecido
en poder o en riquezas excepto cuando han estado libres.
Aquí está la historia de Gracia y Roma."
en poder o en riquezas excepto cuando han estado libres.
Aquí está la historia de Gracia y Roma."
- ¿Y qué opinión tiene Usted de sí mismo?
- MAQUIAVELO: Yo soy una voz, simplemente una voz, recordada o ignorada, apreciada o despreciada, oída o desapercibida, creíble o cuestionable, confiable o desconfiable. Yo soy esa voz y corro con la suerte de esa voz.
- Vamos a dejar este fecundo diálogo con Usted para otra oportunidad. Muy agradecido.
- MAQUIAVELO: Gracias a Usted.
Textos consultados:
-SKINNER, Quentin. Maquiavelo (1998). Alianza Editorial. Madrid, España.
-BRION, Marcel. Maquiavelo (2005). Ediciones byblos. España
- A propósito de Nicolás Maquiavelo (1992). Grupo Editorial NORMA. Colombia.
-ARAMAYO, Roberto. La quimera del Rey Filósofo (1997). Editorial Taurus. España.
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