Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Departiendo amablemente
con un amigo entrañable,
de trato bastante amable
y sobre todo prudente.
Me miraba fijamente
mientras me escuchaba atento,
al saber mi sufrimiento
me dijo con voz pausada
creo entender que tu amada
¡te causa este cruel tormento!
Le escuché decir: ¡lo siento,
tu sufrir también me duele!
un amigo siempre suele
tener un buen argumento.
Claridad de pensamiento;
actuar con mayor despejo
sin importar que tan viejo
o menor que tú resulte,
jamás esperes te insulte
al emitir su consejo.
(Le miré fruncir el cejo,
esperaba su regaño,
como el mundo de tamaño
pero me quedé perplejo.
Con un actuar no complejo
en mi hombro sentí su mano)
me dijo: verás hermano
ese dolor he sufrido,
también morir he sentido
¡te comprendo de antemano!
Aún con mi pelo cano
han hecho mirar mi suerte
y la tierra de la muerte
no es un mundo muy lejano.
Te puedo decir ufano
que victorioso he salido
porque pude darle olvido
a quien destrozó mi vida
pude encontrar la salida
tras encontrarme abatido.
Hoy en mis rezos le pido
al Creador que la perdone,
a mí que no me abandone
ni me deje en el olvido.
Después de haber eludido
tanta maldad y desprecio,
reconozco, fui tan necio
que sangrar no me dolía
por su amor y me decía:
¡para mí vale ese precio!