El contacto con otros seres nos hace estar vivos, pues, no somos seres únicos, habitamos la tierra con otras personas, vivimos en sociedades, por lo tanto, es menester de cada cual poder interpretar las señales para una buena convivencia.
Dentro de estas señales se encuentra la tolerancia y el respeto por otros seres que tienen y poseen el mismo derecho a expresar su pensamiento en libertad, al igual que nosotros.
Si esto se pierde, estaríamos habitando un mundo con ceguera de pensamiento sin reciprocidad de razonamiento.
Lo importante es un diálogo abierto, certero, respetando los puntos en cuestión, sin herir, ofender o degradar a nuestro interlocutor.
Un diálogo fluido se mantiene entre dos seres, existe un emisor un mensaje y un receptor, por lo tanto, hay una retroalimentación. La fluidez radica en segundos, en instantes en preguntas y respuestas, en claridad y sencillez, naturalidad y facilidad para alcanzar un diálogo, una charla amena y cálida. Cuando estamos frente a otra persona, estamos abriendo nuestro entendimiento y confianza, esto nos permite entrar lucidos y llanos a la reciprocidad emocional.
Espero en Dios, que jamás se pierda el diálogo entre las personas, pues eso nos abre el entendimiento, nos entrega seguridad para una vida plena.
Unos versos simples en su forma, pero con profundidad en su contenido, eso es lo esencial en la vida, la simplicidad para llegar al buen entendimiento.
Me ha encantado tu poema, me confirma aquella frase que dice…“Hablando se entiende la gente”.
Muchas gracias.
Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.
Eryca.