Lírico.
Exp..
Diario 22 de agosto
Descubrí poco a poco que el renombre
de muchas realidades era vana
materia sin sentido; ví la cana
cabeza del olvido, ya sin nombre.
Quise perseverar, ser gentilhombre;
decidí disparar mi cerbatana
y apunté con amor a la diana:
mas el hombre era un lobo para el hombre.
He comprendido algunas cosas, pero
mentiría diciendo que esta guerra
llamada vida es simple cenicero.
La intuición de ceniza que me entierra
también sabe indicarle a este guerrero
un misterio al que el alma va y se aferra.
Descubrí poco a poco que el renombre
de muchas realidades era vana
materia sin sentido; ví la cana
cabeza del olvido, ya sin nombre.
Quise perseverar, ser gentilhombre;
decidí disparar mi cerbatana
y apunté con amor a la diana:
mas el hombre era un lobo para el hombre.
He comprendido algunas cosas, pero
mentiría diciendo que esta guerra
llamada vida es simple cenicero.
La intuición de ceniza que me entierra
también sabe indicarle a este guerrero
un misterio al que el alma va y se aferra.
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