Minona
Poeta fiel al portal
Dios ha muerto.
Jirones de su cuerpo
han sido esparcidos por la orilla
donde la niña rota vaga,
donde el amor se abandona,
donde un perro devora
huellas de hombres.
Dios ha muerto.
Ocurrió en aquella esquina.
Antes de morir,
lloraba,
su pena no tenía horizontes.
El viento le mesa a las barbas,
al tiempo que,nubes de esperanza,
se disipaban,
luego la lluvia
le deshizo los ojos
llenos de distancia y
se volcaron en un charco sucio,
polvoriento
donde se olvidan las palabras,
donde no hay primaveras,
donde la ciudad crece maldita.
Dios ha muerto.
Descanse en paz su alma.
Jirones de su cuerpo
han sido esparcidos por la orilla
donde la niña rota vaga,
donde el amor se abandona,
donde un perro devora
huellas de hombres.
Dios ha muerto.
Ocurrió en aquella esquina.
Antes de morir,
lloraba,
su pena no tenía horizontes.
El viento le mesa a las barbas,
al tiempo que,nubes de esperanza,
se disipaban,
luego la lluvia
le deshizo los ojos
llenos de distancia y
se volcaron en un charco sucio,
polvoriento
donde se olvidan las palabras,
donde no hay primaveras,
donde la ciudad crece maldita.
Dios ha muerto.
Descanse en paz su alma.