Días de acero...

Lirae

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.
 
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.

Tiene unas imágenes bellisimas de gran manera trazadas, elegantes, muy plenas de tristezas pero hermosas, Lirae que hermoso escribes, ya antes te había leído y por igual lo disfrute, este poema es hermoso, un honor leerte, saludos.
 
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.
Ejerces tu excelente magisterio e cada uno de tus poemas. Es "Días de acero" logra transmitir ese peso que recae sobre nuestro ser tantas veces.
Te mando mis afectos y mi gran abrazo.
Salvador.
 
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.


Días grises, con nubarrones que se ciernen en el corazón no permitiendo lleguen los rayos del cálido amor.
Burbujas vacías de sangre, sentimientos cual jarrones huecos sin flores.
Pero todo acontece en beneficio nuestro. Así la noche es para contemplar la inmensidad el universo, que de otra manera un solo sol nos ciega.
Así como los pulmones se contraen y expanden, así nuestra alma en sus contracciones respira y fortalece.
Capullitos de vida los corazones, que claman cálida luz y a veces falsos soles no les conceden más que furtivas miradas ladronas de su energía.
Imagino será viejas heridas y que igual que el rosal perdona o no contempla sus cortes, sigue dando nuevas rosas.
Te dije que tu fragante corazón me huele bien, y eso lo confirma.
Alegre paz Sandra, sea sonrisa en ti.
Vidal
 
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.
Malos días son esos que alcanzan nuestras almas, malos días son los que nos encogen el corazón mientras el mundo infatigable gira en un entorno de dolor, en una caricia que nos supera y no somos de alcanzar, y con su delicadeza nos crea cicatrices, nos hace tambalear y somos solo presos de esos días que no queremos vivir, solo unas sombras sin refugio en las primeras horas del sol.
Un abrazo querida amiga por tan dolorida obra que envuelve de melancolía la mirada de este lector.
 
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Días de acero...


Son los días sin marca los despreciados,
los que no cargan nada en sus letras.
Son los días cojos que,
los que ni un peldaño son capaces de subir.
Son los días sin comparación,
los que no te dejan avanzar.
Son los días indiferentes los que,
no existen en el calendario.

No tengo mas días que recuerdos rotos.
Cuadros que a mis ojos hirieron,
que a mis oídos taladraron.
Días, que se clavaron en mis humanidades.
Sin hablar de mi piel, que se sepultó a los barrancos
para sentir las heridas de las rocas,
que sanaban el dolor.
La carne gime, mas cicatriza.
Pero el alma invisible para vendar, tiene rotas sus alas.
Cada latido del corazón, le recuerda lo que una vez amó.
Lo que una vez le costó la vida,
y dio paso a sus cicatrices.
Donde no hubieron costuras de amor,
pues convalecieron al raso.
No hubo olivas machacadas,
que le fueran de ungüento.
Ni prensa de uva alivio su lamento.
No hubo rojez de alegría en ningún momento.
Ni los cielos las refrescaron de lágrimas.

Sólo encontró de labios impaciencia.
De pensamientos olvido.
Miradas sin refugio.
Manos inmisericordes.
Sólo encontró...
El mundo frío, del que un día saldrá.



SHA.


REfugiarse en esas sombras que son el contraste con la luz.
mundo de fatigas que nos deja tiempos de dolor. ese elemento
va creando desaire y va lavando el sueño de felicidad, dias
dias, pesados y frios como el acero por vivir.
Excelente obra que juega con contraste y ofrece un sentido
saludos amables de luzyabsenta, bellissimo.
 
Y si existen días como acero que pesan en el alma, se esfuman sin honor ni gloria, dejando vacíos sin pausa. Hondas líneas expresando con gran acierto lo gris que puede ser un día sin vida ni razón alguna. Un gran saludo virtual. Que la vida te llene de amor y prosperidad a manos llenas. Hasta pronto.
 

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