Días muy lejanos

Teo Moran

Poeta fiel al portal
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Alcé la mirada hacia el final del sendero
con la certeza renovada del recuerdo,
y te vi caminar como entonces descalza
entre los granos secos del campo dormido,
observé como también mirabas aquel camino
que se abriría con su cenit en el tiempo,
intenté asir tu mano etérea con mis dedos
pero de pronto como el viento débil del verano
alivió la herida y tal como llegó se desvaneció.
Una y otra vez los chopos sujetos por el río
dibujaron su silueta en su profundo lecho,
pero tras sus sombras el llanto de la niñez
recorrió con su melodía la orilla cristalina
acallando el canto infatigable de las ranas,
y como una sentencia, encerró a la niña
en la memoria de los peces parpadeantes
que inmóviles esperan a olvidarlo todo,
donde las piedras moldeadas por el tiempo,
por la mano fría del agua sueñan con esos días
donde su mano pequeña jugueteó sin miedo
en la infancia que arde y después se apaga.
No sé si ella hablará con las estrellas fugaces,
con las amapolas rojas que sueñan en el campo,
o en su interior sigue el coral del mar atado
a los latidos de su inocente corazón,
pero hoy la veo conjugar la ausencia
entre las hojas escritas de su bitácora,
cuando los juegos cesaron bruscamente,
cuando el camino suspira dolor en su cenit
y nos hace responsables en la tierna infancia,
porque los juegos con muñecas de trapo
quedaron silentes en el baúl de la memoria,
y dejaste la sinfonía de días de esperanza
por los llantos de una nueva vida en tus brazos,
aprendiste a ser madre cuando deberías
dibujar caballos en la bóveda irisada del cielo,
cantar las notas enamoradas de un bolero,
vivir la temprana llama que enciende el amor.
Algún día cuando el camino nos alcance
miraremos la huella que dejamos atrás,
como en tu interior sigue el coral del mar
atado a los latidos de tu dulce corazón,
a los trigales y las amapolas soñolientas,
al cauce sinuoso del río cristalino,
como este atrapa las sombras de los chopos,
dibujando sus siluetas en el profundo lecho,
con la esperanza de que regreses infantil
y oír tu risa en un día caluroso de verano,
que cogidos de la mano la niñez perdida
haga enmudecer la melodía del tiempo,
abra camino al alma infantil que se perdió
y hoy en el cenit del día, en el corazón,
se haga imborrable en nuestro recuerdo.
 
Teo hay recuerdos que siempre duelen y a veces nos hacen tambalearnos
en la vida, como que no llegamos a entender del todo por qué? Tus letras
me llevan a esos momentos de melancólica aceptación de los hechos, pero
siempre queda la duda en el corazón. Me gusta mucho como escribes, tu
voz se levanta clara y diáfana y nos cuenta una hermosa historia en cada
poema. Gracias por compartirnos tus inspiraciones. Besitos apretados
en tus mejillas.
 
Teo hay recuerdos que siempre duelen y a veces nos hacen tambalearnos
en la vida, como que no llegamos a entender del todo por qué? Tus letras
me llevan a esos momentos de melancólica aceptación de los hechos, pero
siempre queda la duda en el corazón. Me gusta mucho como escribes, tu
voz se levanta clara y diáfana y nos cuenta una hermosa historia en cada
poema. Gracias por compartirnos tus inspiraciones. Besitos apretados
en tus mejillas.
Agradezco enormemente tus palabras Anamer, siempre son un aliciente.
Un fuerte abrazo poeta.
 

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