OvejaNegra
Poeta recién llegado
Fue la primera vez que la vi.
Tan bonita con ese vestido blanco, puro cómo ella.
Compartimos una tímida mirada, sin saber que decir.
¿Quién olvidaría esos labios rojizos que dejaban entrever una sonrisa disimulada?
Era de piel blanquecina y tersa.
[...] Impresiona como en un segundo, cautivó todos y cada uno de mis sentidos.
Nos acercamos el uno al otro.
¡Todo es perfecto!- pensé.
Miré sus verdes ojos, y con mi pulgar acaricié su mejilla hasta alcanzar su boca.
Cerró los ojos, elevando su carita, reclamando que la besara.
Sin dudarlo, quise tocar su alma cuanto antes.
Entonces, desperté.
Tan bonita con ese vestido blanco, puro cómo ella.
Compartimos una tímida mirada, sin saber que decir.
¿Quién olvidaría esos labios rojizos que dejaban entrever una sonrisa disimulada?
Era de piel blanquecina y tersa.
[...] Impresiona como en un segundo, cautivó todos y cada uno de mis sentidos.
Nos acercamos el uno al otro.
¡Todo es perfecto!- pensé.
Miré sus verdes ojos, y con mi pulgar acaricié su mejilla hasta alcanzar su boca.
Cerró los ojos, elevando su carita, reclamando que la besara.
Sin dudarlo, quise tocar su alma cuanto antes.
Entonces, desperté.
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