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Has vuelto a casa, hijo, con tus penas,
malos vientos robaron tu sonrisa,
lento el paso, pesadas tus cadenas.
Derrota en la mirada que,sumisa,
hoy se niega a mirar a las estrellas
¿quien detiene tu sueño y lo requisa?
Olvida las tormentas y querellas,
deja ya de una vez tu celda oscura
y no vuelvas jamás sobre tus huellas.
Que quien mira hacia atrás en su andadura
es estatua de sal en el camino.
Golpe a golpe se forja la armadura.
Con la brisa del aire matutino,
enfrentas cada día tu jornada,
asumiendo lo absurdo del destino.
Con la mirada siempre apasionada,
de quien sabe de amor y del dolor,
ya que heredaste un alma enamorada,
¡dibuja tu horizonte, soñador!
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