buhita
Poeta asiduo al portal
En la esquina más profunda de tu cuarto reposo algo más que mis párpados;
una postura burlona ante reglas de estética juega con tu presencia.
Sonrisa fracturada un poco inundada te reta a que materialices el momento
y con un lápiz te invita a que calques cada átomo de este cuerpo.
Dibuja mi rostro, inexpresivo, sutilmente disfrazado de caminos;
colorea mis ojos, si es que puedes con tanto delineador y brillo.
Sombrea mis labios que pálidos están, desnudados al frío
y bordeando mis cejas ofréceles una carretera sin desvíos.
Dibuja mi cuello e imprégnale de un perfume tan libre como el viento,
borra con sutiles sueños las imperfecciones que abunden en mi cuerpo.
Continúa con mis blanquecinos brazos e imagina al ritmo de cada trazo,
copos de nieve que congelan mis problemas y refrescan mis venas.
Dibuja mi ombligo, pequeño, escondido, de poca gracia pero significativo
y coloca un beso que le de luz a ese punto poco notado por el resto.
Mis manos, largas y esbeltas como las de una pianista predilecta
reflejan un sueño frustrado en cada festival de pianistas destacados.
Dibuja mis piernas, poco delgadas, algo rellenas, no del todo perfectas.
Nublaré mis complejos para que puedas pintar sin rodeos
la parte de atrás de mi cuerpo, bien dotado y mal retocado,
pero bastante deseado por quienes logran soñarlo.
Dibújame completa, creando una esfera que me muestre repleta.
Cada lunar complementa los secretos que hoy se resbalan por el techo
y que reflejan en tus pupilas una figura de ángel estático y sin vida;
porque aunque me observes en perfecta armonía, en calma y tranquila,
yo solo estoy ida; mostrando lo que todo el mundo cree ver,
ocultando lo que nadie logra entender.
una postura burlona ante reglas de estética juega con tu presencia.
Sonrisa fracturada un poco inundada te reta a que materialices el momento
y con un lápiz te invita a que calques cada átomo de este cuerpo.
Dibuja mi rostro, inexpresivo, sutilmente disfrazado de caminos;
colorea mis ojos, si es que puedes con tanto delineador y brillo.
Sombrea mis labios que pálidos están, desnudados al frío
y bordeando mis cejas ofréceles una carretera sin desvíos.
Dibuja mi cuello e imprégnale de un perfume tan libre como el viento,
borra con sutiles sueños las imperfecciones que abunden en mi cuerpo.
Continúa con mis blanquecinos brazos e imagina al ritmo de cada trazo,
copos de nieve que congelan mis problemas y refrescan mis venas.
Dibuja mi ombligo, pequeño, escondido, de poca gracia pero significativo
y coloca un beso que le de luz a ese punto poco notado por el resto.
Mis manos, largas y esbeltas como las de una pianista predilecta
reflejan un sueño frustrado en cada festival de pianistas destacados.
Dibuja mis piernas, poco delgadas, algo rellenas, no del todo perfectas.
Nublaré mis complejos para que puedas pintar sin rodeos
la parte de atrás de mi cuerpo, bien dotado y mal retocado,
pero bastante deseado por quienes logran soñarlo.
Dibújame completa, creando una esfera que me muestre repleta.
Cada lunar complementa los secretos que hoy se resbalan por el techo
y que reflejan en tus pupilas una figura de ángel estático y sin vida;
porque aunque me observes en perfecta armonía, en calma y tranquila,
yo solo estoy ida; mostrando lo que todo el mundo cree ver,
ocultando lo que nadie logra entender.
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