Yak Mercado
Poeta recién llegado
Dicen que la noche
es la hora de los fantasmas,
justamente, ayer por la noche
saqué a pasear los míos.
Los lleve hasta tu puerta
y les dejé expresarse, tímidamente:
-Te extraño-
Estábamos preparados para todo,
menos para la casualidad
que genera una plática sin sentido:
-Que calor hace, el sol muerde estos días-
-Nos veíamos bien hace unos meses-
Sigo sin poder dar crédito,
desnudaba mis sentimientos
y encontraba, por contraparte
platica de estación de café por la mañana.
Que desasosiego,
cuan cruel puede ser tu indiferencia,
después de haber sido
todo lo que se prometen los enamorados.
Era hora de volver a casa,
cerrar las ventanas
poner el amor que te tuve bajo cerrojo,
tirar la llave, olvidarte.
Me debo esa gracia,
la de olvidarte.
es la hora de los fantasmas,
justamente, ayer por la noche
saqué a pasear los míos.
Los lleve hasta tu puerta
y les dejé expresarse, tímidamente:
-Te extraño-
Estábamos preparados para todo,
menos para la casualidad
que genera una plática sin sentido:
-Que calor hace, el sol muerde estos días-
-Nos veíamos bien hace unos meses-
Sigo sin poder dar crédito,
desnudaba mis sentimientos
y encontraba, por contraparte
platica de estación de café por la mañana.
Que desasosiego,
cuan cruel puede ser tu indiferencia,
después de haber sido
todo lo que se prometen los enamorados.
Era hora de volver a casa,
cerrar las ventanas
poner el amor que te tuve bajo cerrojo,
tirar la llave, olvidarte.
Me debo esa gracia,
la de olvidarte.