Jose A. Barros
Poeta recién llegado
Dices que te vas.
Que estás harta de la lucha
que mantienen tus gritos y mi silencio.
De que fume en el salón
y deje los botellines de cerveza
en casi cualquier lugar.
Harta de los te quiero que nunca supe decir
y de los que dije a medias
o fuera de tiempo y de lugar.
Harta de tomar café por las mañanas
y no celebrar gintonics
cuando el viernes comienza a perder su nombre.
Que estás demasiado cansada
para seguirte esforzando por lo nuestro,
y no te quedan ya fuerzas
para mantener los besos
que se han convertido en rutina.
Estás harta, realmente harta
de mis paseos por la cornisa para nada,
de las cicatrices de mis muñecas,
de las ambulancias de madrugada.
Y dices que te vas
a vivir no sé qué vida, a cumplir no sé qué sueño
y no sé qué de merecer otro tío.
Si sales, trae Chester cuando vuelvas.
Me queda poco.
Que estás harta de la lucha
que mantienen tus gritos y mi silencio.
De que fume en el salón
y deje los botellines de cerveza
en casi cualquier lugar.
Harta de los te quiero que nunca supe decir
y de los que dije a medias
o fuera de tiempo y de lugar.
Harta de tomar café por las mañanas
y no celebrar gintonics
cuando el viernes comienza a perder su nombre.
Que estás demasiado cansada
para seguirte esforzando por lo nuestro,
y no te quedan ya fuerzas
para mantener los besos
que se han convertido en rutina.
Estás harta, realmente harta
de mis paseos por la cornisa para nada,
de las cicatrices de mis muñecas,
de las ambulancias de madrugada.
Y dices que te vas
a vivir no sé qué vida, a cumplir no sé qué sueño
y no sé qué de merecer otro tío.
Si sales, trae Chester cuando vuelvas.
Me queda poco.
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