Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
DICHOSO REENCUENTRO
Para María Cendales
El destino y el aire
callan hoy las espadas
que quemaban la sangre
ausente, tan lejana,
sangre que buscó cambiar el futuro
de las cadenas con ahínco
en guerra con el tiempo y la distancia.
Horas de soledad en ambos mundos,
de miedos contenidos y esperanzas,
de anhelos, sueños y extrañezas
que hacen falta, hacen mucha falta.
Allá, cercano al Monserrate,
agua de ángel llovía el cielo
y en el valle remoto un ángel
a su propia carne soñaba abrazos.
Hay un ojo que en azul de mar
asiste mudo al reencuentro y, triste
álamo del camino, agua dichosa
vierte en la tierra de la vieja Europa.
Aguadulce, 29 de marzo de 2009