Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pa persinarme y pa firma,
sólo una cruz aprendí.
¿Sabe...que no conseguí,
coronándome las rimas
la mollera como espinas,
el milagro de escrebir?...
Por eso en cuanto alvertí,
que usté m’hijo, ya lo hacía,
me desclavé con puesías
de la cruz de mi vivir.
Pero a más de ser mi escriba,
me salió un almirador...
Mire qu’el burro soy yo,
y si me lo cargué encima,
es pa que bombé de arriba,
lo que su tata inoró.
Mas si piala mi intención
de no verlo con mis cuitas,
soy capaz de no decirlas
pa no ajar lo que aprendió.
Si obedece, le diría,
que me apunt’este alegato,
ya que p’al poder juí gato
que artero aventó p’arriba;
y anque en medio e l’herejía,
me di güelta y cái paráo,
¡quedé caliente, muchacho!
Por eso, con rabia escriba:
¡que al cuete arriesgué la vida
contra los gringos, carajo!
Lo mesmo si’han adentráo,
pues li’habrieron la tranquera.
Nos cambiaron la estrategia
y a deudas nos embretaron.
Y nojotros: ¡embobaos!
¡Hasta con su marca puesta!
Si una vidala nos queda,
ellos, a grito peláo
y con su ruido de tarros,
¡no dejan oyir vigüela!
Han negociáo la memoria
nuestros propios dirigentes:
¡Se golvieron alcagüetes!
Desprecéan nuestro edioma.
¡Jué puta!, si la deshonra
los hace hablar a lo ingleses,
y por viles intereses
nos endeudaron la gloria.
La Patria se queja y llora,
¡de mientras ellos, la venden!
Por eso m’hijo, le dicto:
¡Qué divisa ni qué bola!
¡Patriada, discurso, historia!
Yo, de hace tiempo colijo,
qu’es lo mesmo haber perdido
que alzarnos con la vitoria.
Si a la fin son más patriotas
en su afán los enemigos.
Cuando aquí sea tuito gringo,
¡ni sabremos qu’es redota!
.
sólo una cruz aprendí.
¿Sabe...que no conseguí,
coronándome las rimas
la mollera como espinas,
el milagro de escrebir?...
Por eso en cuanto alvertí,
que usté m’hijo, ya lo hacía,
me desclavé con puesías
de la cruz de mi vivir.
Pero a más de ser mi escriba,
me salió un almirador...
Mire qu’el burro soy yo,
y si me lo cargué encima,
es pa que bombé de arriba,
lo que su tata inoró.
Mas si piala mi intención
de no verlo con mis cuitas,
soy capaz de no decirlas
pa no ajar lo que aprendió.
Si obedece, le diría,
que me apunt’este alegato,
ya que p’al poder juí gato
que artero aventó p’arriba;
y anque en medio e l’herejía,
me di güelta y cái paráo,
¡quedé caliente, muchacho!
Por eso, con rabia escriba:
¡que al cuete arriesgué la vida
contra los gringos, carajo!
Lo mesmo si’han adentráo,
pues li’habrieron la tranquera.
Nos cambiaron la estrategia
y a deudas nos embretaron.
Y nojotros: ¡embobaos!
¡Hasta con su marca puesta!
Si una vidala nos queda,
ellos, a grito peláo
y con su ruido de tarros,
¡no dejan oyir vigüela!
Han negociáo la memoria
nuestros propios dirigentes:
¡Se golvieron alcagüetes!
Desprecéan nuestro edioma.
¡Jué puta!, si la deshonra
los hace hablar a lo ingleses,
y por viles intereses
nos endeudaron la gloria.
La Patria se queja y llora,
¡de mientras ellos, la venden!
Por eso m’hijo, le dicto:
¡Qué divisa ni qué bola!
¡Patriada, discurso, historia!
Yo, de hace tiempo colijo,
qu’es lo mesmo haber perdido
que alzarnos con la vitoria.
Si a la fin son más patriotas
en su afán los enemigos.
Cuando aquí sea tuito gringo,
¡ni sabremos qu’es redota!
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