Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Quizás, ya sólo soy rumor sedeño
cosido en el envés de tu bolsillo,
un trozo de papel que en carboncillo
enluta de mi nombre el sonrisueño.
De nada me valió preñar las noches
con mil derroches
tan pasionales,
si son mortales
las alboradas
que en hondonadas
despeñan la esperanza renacida
en lágrimas que el sol jamás embrida.
Dejé en tus manos huérfana la vida,
sin brújula ni norte sus zancadas,
perdiéndose en mareas arboladas
ansiando que tus puertos den salida
al eco retrepado en despedida
que siembra de imposibles las cruzadas
por más que horade el alma barricadas
que impidan al amor hendir su herida.
Vacío en el poema cada grito
de aquel latir que siento ya emigrado
sabiendo que sin duda fue delito
creer que perdonaras el pecado
de alzar la voz pidiendo ser bendito
el sueño que hoy apartas de tu lado
- con un soplido airado -
meciéndole cual diente de león
sin ancla que le aferre al corazón.
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