Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quise llenar con poesías los valles de la luna,
con besos los cráteres de volcanes que murieron,
barrer las cenizas de una tarde entre la blusa
de un amor que fue mío y hoy me condujo al infierno.
Que alguien me diga si sirve de algo enamorarse
y dejarse clavar en el pecho cuchillos afilados sin razón,
que alguien me diga si existe el amor sincero
o si más bien es un absurdo ponerle dueño al corazón.
Diez poemas de dolor te ofrecí y no vendí ninguno,
diez poemas de amor que no sirvieron de nada,
diez poemas de dolor que hoy recién comprendí
le mintieron a su autor en la cama.
Vamos a la guerra cada vez que conversamos,
las palabras son dos tiros de cañón,
precisamente hoy nos callamos
las verdades que conocen de intención.
Diez poemas tristes para que no te acuerdes de mí
y vuelvan a tu cara los días felices,
diez poemas de luto que tuvieron una vela sin fin
la noche antes de revivir sus cicatrices.
Diez poemas tristes que nunca un título conocieron
y que recuerdan que no hay nada después de morir,
diez historias que escribí compartiendo café con los dueños
del viejo panteón donde luchó el amor por sobrevivir.
Quise rellenar con poemas los vacíos vasos de la sed,
diez razones sin peso para echarnos de menos,
mañana te digo si te he vuelto a querer
o si al fin aprendí a no darme por muerto.
con besos los cráteres de volcanes que murieron,
barrer las cenizas de una tarde entre la blusa
de un amor que fue mío y hoy me condujo al infierno.
Que alguien me diga si sirve de algo enamorarse
y dejarse clavar en el pecho cuchillos afilados sin razón,
que alguien me diga si existe el amor sincero
o si más bien es un absurdo ponerle dueño al corazón.
Diez poemas de dolor te ofrecí y no vendí ninguno,
diez poemas de amor que no sirvieron de nada,
diez poemas de dolor que hoy recién comprendí
le mintieron a su autor en la cama.
Vamos a la guerra cada vez que conversamos,
las palabras son dos tiros de cañón,
precisamente hoy nos callamos
las verdades que conocen de intención.
Diez poemas tristes para que no te acuerdes de mí
y vuelvan a tu cara los días felices,
diez poemas de luto que tuvieron una vela sin fin
la noche antes de revivir sus cicatrices.
Diez poemas tristes que nunca un título conocieron
y que recuerdan que no hay nada después de morir,
diez historias que escribí compartiendo café con los dueños
del viejo panteón donde luchó el amor por sobrevivir.
Quise rellenar con poemas los vacíos vasos de la sed,
diez razones sin peso para echarnos de menos,
mañana te digo si te he vuelto a querer
o si al fin aprendí a no darme por muerto.