Difusa dama

nodierjojo

Poeta recién llegado
Una mujer que no guste de mi escritura ni de mi lectura.
Una mujer que no tenga pensamientos liberales como los míos.
Una mujer que crea en seres inexistentes, en cosas extrañas;
una mujer con una de esas mentes locas y aferradas a creencias que en algún momento llevaron a cabo o ignoraron masacres en aquellos duros tiempos.
Una mujer tan fría como la gota de rocío en mi cactus de escritorio,
y que sea tan caliente como la gota de semen que emana cuando pienso en ella por las noches.
Una mujer tan demente como para reírse en mi velorio.
Una mujer tan sensible como para llorar tras cada caída mía.

Una mujer que sea traviesa, relajada, abierta, sensible, noble, bondadosa.
Una mujer que sea necia, terca, soberbia, pedante.
Una mujer que sea sensata, sincera, frágil y consecuente.
Una mujer que guste más de la acción que de la animación.
Una mujer que prefiera el aguardiente por encima de la cerveza.
Una mujer que vea más allá de mis ojos, una mujer que tenga un corazón roto.
Una mujer con un corazón fuerte, con un alma quebrada pero firme, con un espíritu dócil pero aventurero y decidido.

Una mujer que comparta conmigo lecturas, películas, cervezas, amores y besos.
Una mujer que cree una simbiosis perfecta.
Una mujer que descubra mi mundo y que me invite y haga que descubra el suyo.
Una mujer que logre hacerme disfrutar de nuevas cosas y que goce de nuevas experiencias para su vida.
Una mujer que sea capaz de hablarme firme cuando tenga que.
Una mujer que me hable dulce en cada mañana que podamos despertar juntos.

Una mujer que sonría y alumbre mi soñado y amado día gris.
Una mujer que me haga caminar en días soleados que tanto desprecio.
Una mujer,
una dama,
una doncella,
un alma,
una conciencia,
una princesa,
una luchadora de fantasía,
una puta,
una perra,
una perversa,
un ángel,
una diabla.

Una mujer que combine todas sus máscaras en una para regalarme la mejor de todas: su rostro real y puro.
Una mujer con la pureza de un jugo de guayaba con gusanos, de una hamburguesa con cebolla cruda, de una cerveza con saliva de todos los que hablan duro en la mesa.
Una mujer capaz de quebrar y reconstruir sin hacer daño ni dejar heridas.

Una mujer….

Esa mujer.
 
Una mujer que no guste de mi escritura ni de mi lectura.
Una mujer que no tenga pensamientos liberales como los míos.
Una mujer que crea en seres inexistentes, en cosas extrañas;
una mujer con una de esas mentes locas y aferradas a creencias que en algún momento llevaron a cabo o ignoraron masacres en aquellos duros tiempos.
Una mujer tan fría como la gota de rocío en mi cactus de escritorio,
y que sea tan caliente como la gota de semen que emana cuando pienso en ella por las noches.
Una mujer tan demente como para reírse en mi velorio.
Una mujer tan sensible como para llorar tras cada caída mía.

Una mujer que sea traviesa, relajada, abierta, sensible, noble, bondadosa.
Una mujer que sea necia, terca, soberbia, pedante.
Una mujer que sea sensata, sincera, frágil y consecuente.
Una mujer que guste más de la acción que de la animación.
Una mujer que prefiera el aguardiente por encima de la cerveza.
Una mujer que vea más allá de mis ojos, una mujer que tenga un corazón roto.
Una mujer con un corazón fuerte, con un alma quebrada pero firme, con un espíritu dócil pero aventurero y decidido.

Una mujer que comparta conmigo lecturas, películas, cervezas, amores y besos.
Una mujer que cree una simbiosis perfecta.
Una mujer que descubra mi mundo y que me invite y haga que descubra el suyo.
Una mujer que logre hacerme disfrutar de nuevas cosas y que goce de nuevas experiencias para su vida.
Una mujer que sea capaz de hablarme firme cuando tenga que.
Una mujer que me hable dulce en cada mañana que podamos despertar juntos.

Una mujer que sonría y alumbre mi soñado y amado día gris.
Una mujer que me haga caminar en días soleados que tanto desprecio.
Una mujer,
una dama,
una doncella,
un alma,
una conciencia,
una princesa,
una luchadora de fantasía,
una puta,
una perra,
una perversa,
un ángel,
una diabla.

Una mujer que combine todas sus máscaras en una para regalarme la mejor de todas: su rostro real y puro.
Una mujer con la pureza de un jugo de guayaba con gusanos, de una hamburguesa con cebolla cruda, de una cerveza con saliva de todos los que hablan duro en la mesa.
Una mujer capaz de quebrar y reconstruir sin hacer daño ni dejar heridas.

Una mujer….

Esa mujer.

Ante tanto bueno de una mujer el poeta ¿qué ofrece? mínimo el cielo...
Grata lectura, saludos.
 
Una mujer que no guste de mi escritura ni de mi lectura.
Una mujer que no tenga pensamientos liberales como los míos.
Una mujer que crea en seres inexistentes, en cosas extrañas;
una mujer con una de esas mentes locas y aferradas a creencias que en algún momento llevaron a cabo o ignoraron masacres en aquellos duros tiempos.
Una mujer tan fría como la gota de rocío en mi cactus de escritorio,
y que sea tan caliente como la gota de semen que emana cuando pienso en ella por las noches.
Una mujer tan demente como para reírse en mi velorio.
Una mujer tan sensible como para llorar tras cada caída mía.

Una mujer que sea traviesa, relajada, abierta, sensible, noble, bondadosa.
Una mujer que sea necia, terca, soberbia, pedante.
Una mujer que sea sensata, sincera, frágil y consecuente.
Una mujer que guste más de la acción que de la animación.
Una mujer que prefiera el aguardiente por encima de la cerveza.
Una mujer que vea más allá de mis ojos, una mujer que tenga un corazón roto.
Una mujer con un corazón fuerte, con un alma quebrada pero firme, con un espíritu dócil pero aventurero y decidido.

Una mujer que comparta conmigo lecturas, películas, cervezas, amores y besos.
Una mujer que cree una simbiosis perfecta.
Una mujer que descubra mi mundo y que me invite y haga que descubra el suyo.
Una mujer que logre hacerme disfrutar de nuevas cosas y que goce de nuevas experiencias para su vida.
Una mujer que sea capaz de hablarme firme cuando tenga que.
Una mujer que me hable dulce en cada mañana que podamos despertar juntos.

Una mujer que sonría y alumbre mi soñado y amado día gris.
Una mujer que me haga caminar en días soleados que tanto desprecio.
Una mujer,
una dama,
una doncella,
un alma,
una conciencia,
una princesa,
una luchadora de fantasía,
una puta,
una perra,
una perversa,
un ángel,
una diabla.

Una mujer que combine todas sus máscaras en una para regalarme la mejor de todas: su rostro real y puro.
Una mujer con la pureza de un jugo de guayaba con gusanos, de una hamburguesa con cebolla cruda, de una cerveza con saliva de todos los que hablan duro en la mesa.
Una mujer capaz de quebrar y reconstruir sin hacer daño ni dejar heridas.

Una mujer….

Esa mujer.
Hablarle a esa mujer, buscarla y tratar de que el sentimiento
sea sabio para encontrarla.
un poema lleno de inestable melancolia que revisa las busquedas
de ese amor que aune. felicidades. magnifico. luzyabsenta
 

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