Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Dígame Señor.
¡Ay! Dígame, a dónde van los sueños cuando acaban,
a donde llegan las sonrisas si se escapan,
en donde mueren esos besos apresados
de bocas que se niegan a besar…
¡Ay! Dígame usted, si alguna de las cosas que pregunto
espiga que lastima fue en su mundo, dígame…
No es mi piel que quiere un diálogo oportuno
no señor, no confunda su espíritu por favor;
hay tantas preguntas habitando en mi interior
preciso de respuestas y verdad…
¡Ay, Señor!
Quisiera yo saber donde se guarda el amor,
ese amor para la eternidad,
dígame usted señor, donde lo puedo encontrar;
buscando he estado en la mar,
buscando entre el cielo y la tierra,
buscando en el fuego crujiente de mi chimenea,
buscando en hojarascas de mil noches negras,
y no le vi… ¿Será que el amor no quiere conocerme a mí?
Si tiene una respuesta venga,
no cerraré la puerta y me quedo aquí…
Donde los sueños llegan,
donde las risas hacen sitio de reuniones,
donde se entierran los besos que mueren de asfixia,
aquí, donde de poco a poco me voy quedando tan marchita,
aquí señor que todo sabe,
aquí me quedo…
En suspiro añejo colgando de ese todo
que aún no comprendo.
Mary C. López
26.08.2012/Méx/13:23
*Sensibilidades del Ser.
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