Envuelta con un manto de ausencia
miro hacia el suelo
buscándome los pies desaparecidos Bajo el agua milenaria
de aquellos manantiales eternamente tristes
que me sostienen la mirada
veo el reflejo de mi Mundo invertido
en el que caen, con vértigo, sus besos verdes
y se dejan lamer hasta ser absorbidos, lentamente, por El charco
ensuciado con viejas naderías arrebatadas de Mis manos
abandonadas al dolor de existir sabiendo
su absurdo cometido: silenciar-la Nada.
miro hacia el suelo
buscándome los pies desaparecidos Bajo el agua milenaria
de aquellos manantiales eternamente tristes
que me sostienen la mirada
veo el reflejo de mi Mundo invertido
en el que caen, con vértigo, sus besos verdes
y se dejan lamer hasta ser absorbidos, lentamente, por El charco
ensuciado con viejas naderías arrebatadas de Mis manos
abandonadas al dolor de existir sabiendo
su absurdo cometido: silenciar-la Nada.