fresh waves
Poeta recién llegado
Y con esta lluvia fría sólo resbalo, consciente y estúpido, a saber de ti sin verte a los ojos. Quiero pasear en tu casa en la noche de Navidad. Todos duermen esta noche y esperan cálido amor por la mañana, y yo soy como un fantasma recorriendo los pasillos y respirando lo que sobra.
Entonces me acerco a mirar ese árbol en el centro de todo.
Dime, ¿escuchas la suave música que viene de sus luces?, como acariciando los oídos con su cruda nostalgia.
Dime, ¿sientes el polvo en el aire?, y ese olor de plástico barato, café con demasiado azúcar.
Y ahora sólo pienso que te di una parte de mí como regalo de cumpleaños.
Beth, dime, ¿por qué sigues aquí? Y no sabes qué decir, porque no estás aquí. Eres esa parte de mí. Te llevo profundo.
Y te digo muy suave:
—Beth...
—Dime.
—Seamos amigos.
—¿Para qué? Ya eres parte de mí, mensísimo.
—Quiero ser más aún, quiero que seas más —dije casi suplicando—. Beth, ¿aún piensas en mí?
—Entonces tenemos un problema —dijiste firme—: no me preguntes más lo que no quieres saber. Dime, ¿por qué sigues aquí?
Beth, yo no sé qué más decir, pero aún escribo y aún me inspiras. Todo lo que pido es que me cuentes historias de miedo, a ver si haces latir un poco más mi corazón con tu voz engañosa y tranquila.
Entonces me acerco a mirar ese árbol en el centro de todo.
Dime, ¿escuchas la suave música que viene de sus luces?, como acariciando los oídos con su cruda nostalgia.
Dime, ¿sientes el polvo en el aire?, y ese olor de plástico barato, café con demasiado azúcar.
Y ahora sólo pienso que te di una parte de mí como regalo de cumpleaños.
Beth, dime, ¿por qué sigues aquí? Y no sabes qué decir, porque no estás aquí. Eres esa parte de mí. Te llevo profundo.
Y te digo muy suave:
—Beth...
—Dime.
—Seamos amigos.
—¿Para qué? Ya eres parte de mí, mensísimo.
—Quiero ser más aún, quiero que seas más —dije casi suplicando—. Beth, ¿aún piensas en mí?
—Entonces tenemos un problema —dijiste firme—: no me preguntes más lo que no quieres saber. Dime, ¿por qué sigues aquí?
Beth, yo no sé qué más decir, pero aún escribo y aún me inspiras. Todo lo que pido es que me cuentes historias de miedo, a ver si haces latir un poco más mi corazón con tu voz engañosa y tranquila.