una lágrima
Poeta adicto al portal
Hay algo que viene carcomiendo mi mente, hace unos días... Me encuentro en este lugar de abrir camino ante esta pregunta de lo más interesante y de lo más estructurada.
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.
Bécquer
Y analicemos estos versos. Poesía aquí no es un arte, poesía es un sentimiento. Aquí no es sinónimo ni antónimo de nada. Poesía eres tú... La poesía se vuelve un icono del romanticismo, no es pura gramática, no es sólo palabras, es una herramienta increíblemente denotativa. A su vez quien lo escribe no lo siente como otros lo leen y la interpretación es tan individual que es imposible omitir un factor tan importante.
Emprendamos otro concepto. Poesías "horribles" u "horrorosas"; no existen. La belleza es SUBJETIVA, por lo tanto una poesía gusta o no gusta. Pero está tan impregnada en la sociedad las etiquetas que la poesía no puede esquivarlas.
Que el poema esté mal redactado, ya es otra cosa. y aún así no significa que sea horrible o hermoso, en su defecto. Y yo me pregunto, entre tantas otras cosas, con tanta variedad de culturas ¿quién puede venir a corregir un poema?. Sólo en mi país -Argentina- hay 24 geolectos y se subdividen en millones más según la ciudad de la que hablemos, sin hablar de los idiolectos etario - generalicionales que se dan. O digan con sinceridad (y sin recurrir al buscador) cuántos saben qué significa la palabra "Achilata", sepan siquiera adivinar a qué se refiere.
Ahora entremos en aquel misterioso pantano: los comentarios. Esta suerte de opiniones en un poema son de lo más curisoso de cualquier foro de poesía. Hay de los breves e inútiles, aquellos que sólo firman un poema como si fuese un blog de figuritas con el tedioso "muy interesante, adiós" con la única intención de un adornito en su perfil, aquellos que sólo comentan para que tú vayas luego a comentar el suyo.Y luego los que me gustan, aquellos comentarios que se explayan, que no se limitan a decir vanalidades sino que se comprometen con el texto. Compromiso no sólo a nivel gramatical sino también a nivel interpretativo. Me ha pasado -contadas veces- de tener un lector así. Enfrascado en su mundo y sintiendo que el poema describe eso, y yo enterándome por esa persona de que hay otro mundo, paralelo sí, pero increíble. Ver que otra persona, que quizás no me conoce, pueda asimilar su mundo con el mío, es una sensación increíble y allí radica (para mí) el concepto de poesía.
Para finalizar me quedo con unas palabras de Octavio Paz que afirma:
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”
Espinosa, Natalia Ruth
Nick en mundo poesía: una lágrima
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.
Bécquer
Y analicemos estos versos. Poesía aquí no es un arte, poesía es un sentimiento. Aquí no es sinónimo ni antónimo de nada. Poesía eres tú... La poesía se vuelve un icono del romanticismo, no es pura gramática, no es sólo palabras, es una herramienta increíblemente denotativa. A su vez quien lo escribe no lo siente como otros lo leen y la interpretación es tan individual que es imposible omitir un factor tan importante.
Emprendamos otro concepto. Poesías "horribles" u "horrorosas"; no existen. La belleza es SUBJETIVA, por lo tanto una poesía gusta o no gusta. Pero está tan impregnada en la sociedad las etiquetas que la poesía no puede esquivarlas.
Que el poema esté mal redactado, ya es otra cosa. y aún así no significa que sea horrible o hermoso, en su defecto. Y yo me pregunto, entre tantas otras cosas, con tanta variedad de culturas ¿quién puede venir a corregir un poema?. Sólo en mi país -Argentina- hay 24 geolectos y se subdividen en millones más según la ciudad de la que hablemos, sin hablar de los idiolectos etario - generalicionales que se dan. O digan con sinceridad (y sin recurrir al buscador) cuántos saben qué significa la palabra "Achilata", sepan siquiera adivinar a qué se refiere.
Ahora entremos en aquel misterioso pantano: los comentarios. Esta suerte de opiniones en un poema son de lo más curisoso de cualquier foro de poesía. Hay de los breves e inútiles, aquellos que sólo firman un poema como si fuese un blog de figuritas con el tedioso "muy interesante, adiós" con la única intención de un adornito en su perfil, aquellos que sólo comentan para que tú vayas luego a comentar el suyo.Y luego los que me gustan, aquellos comentarios que se explayan, que no se limitan a decir vanalidades sino que se comprometen con el texto. Compromiso no sólo a nivel gramatical sino también a nivel interpretativo. Me ha pasado -contadas veces- de tener un lector así. Enfrascado en su mundo y sintiendo que el poema describe eso, y yo enterándome por esa persona de que hay otro mundo, paralelo sí, pero increíble. Ver que otra persona, que quizás no me conoce, pueda asimilar su mundo con el mío, es una sensación increíble y allí radica (para mí) el concepto de poesía.
Para finalizar me quedo con unas palabras de Octavio Paz que afirma:
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”
Espinosa, Natalia Ruth
Nick en mundo poesía: una lágrima
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