salgomanzano
Poeta veterano en el portal
¿Y después qué?
¿Qué has encontrado?
¿Qué jardines has olido?
¿Te sientes feliz,sin mi presencia?
¿Me extraña tu espíritu?
¿O eres nada,obscuridad,caos,
ceniza todavía?
Nunca,nunca,sabré tu respuesta.
Nunca,nunca, tendré ya tu sedosa voz
bajo los chopos del río,
en el salón del sofá,recostados.
¿Te ha recibido el Dios
en el que creíste?
¿Cuánto diálogo sostuvimos
bajo la sombra
de aquel álamo
que cobijaba nuestros besos,
nuestros quereres,
nuestro razonamiento,
oyendo bajar el río!
Me dejaste entre cuchillos
de soledad la herencia
-entrándome hoy la droga del alcohol
en los ratos
de desesperación-.
Ya no ríen las flores,
ya no alumbra el alba
el orgasmo matinal,
y no veo tu desnudez
en la luna del despejo
desenredando tu cabellera suelta,
y el patio no es regado
por tus manos femeninas,
ya no hay arrebol en los atardeceres
a la caída del sol.
Te extraño y me echo a llorar
bajo la obnubilación
de la borrachera alcohólica,
evocando los días felices,mágicos,
de nuestra mutua convivencia.
Pero tu Dios no hace nada por llevarme a ti,
para amarte en el Más Allá...
No, no me digas...
El Más Allá no existe.
Tu espíritu vaga errante en derredor mío:
lo siento,
pero me duele su mudez,
y cuanto más te recuerdo,
más me duele el pensamiento.
Por eso, me echo en los brazos
del alcohol,
para dormir el sueño eterno momentáneo,
si viniere,
y volar a ti para siempre
para siempre.
Siento frío y calor,
siento vacío y felicidad,
siento cielo y tierra
-en su carro de fuego
me lleva ti,a tu lado, el éxtasis alcohólico-.
Hoy. Mañana volverá a nacer otro día...
(¡Qué obscura es la vida!)
¿Qué has encontrado?
¿Qué jardines has olido?
¿Te sientes feliz,sin mi presencia?
¿Me extraña tu espíritu?
¿O eres nada,obscuridad,caos,
ceniza todavía?
Nunca,nunca,sabré tu respuesta.
Nunca,nunca, tendré ya tu sedosa voz
bajo los chopos del río,
en el salón del sofá,recostados.
¿Te ha recibido el Dios
en el que creíste?
¿Cuánto diálogo sostuvimos
bajo la sombra
de aquel álamo
que cobijaba nuestros besos,
nuestros quereres,
nuestro razonamiento,
oyendo bajar el río!
Me dejaste entre cuchillos
de soledad la herencia
-entrándome hoy la droga del alcohol
en los ratos
de desesperación-.
Ya no ríen las flores,
ya no alumbra el alba
el orgasmo matinal,
y no veo tu desnudez
en la luna del despejo
desenredando tu cabellera suelta,
y el patio no es regado
por tus manos femeninas,
ya no hay arrebol en los atardeceres
a la caída del sol.
Te extraño y me echo a llorar
bajo la obnubilación
de la borrachera alcohólica,
evocando los días felices,mágicos,
de nuestra mutua convivencia.
Pero tu Dios no hace nada por llevarme a ti,
para amarte en el Más Allá...
No, no me digas...
El Más Allá no existe.
Tu espíritu vaga errante en derredor mío:
lo siento,
pero me duele su mudez,
y cuanto más te recuerdo,
más me duele el pensamiento.
Por eso, me echo en los brazos
del alcohol,
para dormir el sueño eterno momentáneo,
si viniere,
y volar a ti para siempre
para siempre.
Siento frío y calor,
siento vacío y felicidad,
siento cielo y tierra
-en su carro de fuego
me lleva ti,a tu lado, el éxtasis alcohólico-.
Hoy. Mañana volverá a nacer otro día...
(¡Qué obscura es la vida!)
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