Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Quien quiera conocerme tenga en cuenta dos cosas:
Soy un sabelotodo, también un caradura.
La mentira de Dios es mi única cura.
Mis dos realidades cara a cara. Qué hermosas.
Antes sólo creía en mi razón oscura,
ahora se la otorgo, por otras, escabrosas,
a la postre qué valen mis mentiras piadosas.
Miren esto con lupa: Es sólo mi escritura.
Negaré ante Dios haber sentido amor,
gusto por lo imperfecto o lo perfecto.
Negaré ante Dios mi vida y su valor.
Negaré ante Dios este mismo intelecto.
Él es súmmum, belleza en todo su esplendor.
Y negaré a Dios -Es mi estilo indirecto.-.
No tiene buen aspecto
esta trama indecente, incluso irrelevante,
he de hablar sobre mí para no ser pedante.
Soy un sabelotodo, también un caradura.
La mentira de Dios es mi única cura.
Mis dos realidades cara a cara. Qué hermosas.
Antes sólo creía en mi razón oscura,
ahora se la otorgo, por otras, escabrosas,
a la postre qué valen mis mentiras piadosas.
Miren esto con lupa: Es sólo mi escritura.
Negaré ante Dios haber sentido amor,
gusto por lo imperfecto o lo perfecto.
Negaré ante Dios mi vida y su valor.
Negaré ante Dios este mismo intelecto.
Él es súmmum, belleza en todo su esplendor.
Y negaré a Dios -Es mi estilo indirecto.-.
No tiene buen aspecto
esta trama indecente, incluso irrelevante,
he de hablar sobre mí para no ser pedante.
Última edición: