kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
DISCUSIÓN FRATERNO MENTAL DE UN AUTÓNOMO
Atiende a mis consejos, compañero,
y no hagas caso al otro, que está fatal de la cabeza
y te anima a que seas poeta y esas cosas...
Si te pasas las horas en tu oscura oficina
pulsando
el botón de «enviar y recibir» de tu gestor de correo
con la esperanza ludópata de que te llegue alguna noticia
de aquel cliente que te prometió trabajo hace un mes
y del que no has vuelto a saber absolutamente nada,
entonces…
Cuando consultas veinte veces al día la página del banco
para comprobar si te han pagado el último proyecto
que entregaste hace más de medio año,
entonces…
Cuando tu déficit crónico de serotonina
lo intentas compensar con los «likes» del Facebook,
entonces…
Si cuando te llaman a la puerta
es que se han equivocado,
y si te llaman por teléfono
se trata de esa gente tan pertinaz de Vodafone,
entonces…
Si tu buzón de correo es un repugnante vertedero de mensajes
de créditos relámpago,
de relojes,
de viagra,
de gafas de sol,
de bancos que te solicitan amablemente tus contraseñas,
de cursos bonificados para profesiones que ni siquiera conoces
y ofertas de pastillas para dormir
...y otras drogas,
entonces,
entonces puedes darte por jodido.
Ya no te quedará más remedio que comprobar
si definitivamente te has quedado fuera del puto corral.
Coge con dos cojones el móvil de la mesa
y mándate un mensaje a tu propio correo de trabajo.
Si no te llega,
siempre te quedará la esperanza
de que por alguna extraña razón
el correo no funciona más que para el SPAM.
Pero lo más seguro es que tu mensaje te llegue,
con ese azul brillante, grueso, inmaculado,
ese mismo azul que en su día vino con el pan
y que ahora se te presenta para darte la noticia
de que estás fuera del redil.
Es muy probable que en un primer momento
te sientas más poeta que nunca
ya liberado de aquella gregaria naftalina
que emanan las corbatas,
pero no olvides que ahí fuera
hace un frío que duele:
haz el favor de volver al corral
y espabila
que los versos
nunca dieron de comer.
¿Has terminado ya con tu discurso dominical?
Este manifiesto tuyo en favor del rebaño
está al nivel de las pitonisas
que salen por la tele
a las tres de la mañana.
¡No le hagas ni puto caso, querido!,
y escúchame a mí, que no hay tiempo que perder:
Que sí, que estás solo,
que sí, que hace frío,
pero, ¿vale la pena ser un mercenario
por una ración de salvado y patatas
mientras el pastor se descojona
brindando con el carnicero?
¡Échate a la espalda una cuerda y un piolet
y enfila tu mirada hacia las peñas!,
y avanza
que el mundo está a tus pies
dispuesto
a ser estrenado.
Kalkbadan
En Madrid a 1 de junio de 2018
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