Héctor Horacio Luisi
Poeta asiduo al portal
Como daga clavándose en mi pecho,
perforado el corazón, dolor agudo,
se incrustó tu insulto muy profundo.
Si mis ojos se mojaron, fue por ello.
Cual relámpago entendí en un segundo,
de extraño amor, que fue pena y despecho,
todo el mal que en mi furia le causara,
a mi madre vencida por mi genio.
Fue tu inmisericorde puñalada
imprudente desafío muy certero.
Ese fuego que salía de tu fragua,
me enseñó con dolor a ser austero.
Tranquilízate, hija, te asevero:
Un padre perdona más que eso.
perforado el corazón, dolor agudo,
se incrustó tu insulto muy profundo.
Si mis ojos se mojaron, fue por ello.
Cual relámpago entendí en un segundo,
de extraño amor, que fue pena y despecho,
todo el mal que en mi furia le causara,
a mi madre vencida por mi genio.
Fue tu inmisericorde puñalada
imprudente desafío muy certero.
Ese fuego que salía de tu fragua,
me enseñó con dolor a ser austero.
Tranquilízate, hija, te asevero:
Un padre perdona más que eso.
Última edición: