viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Antes de que la rabia deje su huella carbonizada
como penumbra cristalizada sobre el pasado imborrable,
cercena de tu mente las armas vocales
que más fácil tienen su gatillo.
Venera la paz, como si fuera el dios de tu dios.
De todas formas, reconoce,
que el delito más grave fue dejarse atrapar.
Pienso volver, cuando la lluvia me traiga
en su cíclico regazo.
Y brotar en tu carne,
deshojado del miedo que me concede
la constante probabilidad de perderte,
para hacerme árbol viejísimo,
con las raíces abrazadas a tus entrañas,
y las ramas acariciando sueños
hasta que se hagan flor.
como penumbra cristalizada sobre el pasado imborrable,
cercena de tu mente las armas vocales
que más fácil tienen su gatillo.
Venera la paz, como si fuera el dios de tu dios.
De todas formas, reconoce,
que el delito más grave fue dejarse atrapar.
Pienso volver, cuando la lluvia me traiga
en su cíclico regazo.
Y brotar en tu carne,
deshojado del miedo que me concede
la constante probabilidad de perderte,
para hacerme árbol viejísimo,
con las raíces abrazadas a tus entrañas,
y las ramas acariciando sueños
hasta que se hagan flor.