ludmila
Poeta veterano en el portal
He tratado de intervenir con las miradas
he buscado disipar por las tormentas,
el ulular del viento comatoso en las arterias
el tragar de la angustia en la garganta.
He iniciado el pentagrama del nocturno
con una clave de fa en lo siniestro del fantasma,
con una escasa vanidad que aconsejaba tus pupilas
con la mismidad de los espejos.
Se me diluyó el devenir de tus urgencias
inventé el noroeste de silencios,
un acorde sideral en la retina
y un vapor de humedad en tu distancia.
La nitidez contribuyó a tu sino
como un holograma de tu savia,
no estabas allí
y te dejé consternar como la magia…
Apenas delaté la vigilancia
de un colibrí que descansó en la almohada,
silencié en vuelo peligroso
el carnaval de las migajas
que desgajó la suerte.
No estabas allí
y te dejé pasar como la muerte…
y el corazón se disolvió como la nata.
he buscado disipar por las tormentas,
el ulular del viento comatoso en las arterias
el tragar de la angustia en la garganta.
He iniciado el pentagrama del nocturno
con una clave de fa en lo siniestro del fantasma,
con una escasa vanidad que aconsejaba tus pupilas
con la mismidad de los espejos.
Se me diluyó el devenir de tus urgencias
inventé el noroeste de silencios,
un acorde sideral en la retina
y un vapor de humedad en tu distancia.
La nitidez contribuyó a tu sino
como un holograma de tu savia,
no estabas allí
y te dejé consternar como la magia…
Apenas delaté la vigilancia
de un colibrí que descansó en la almohada,
silencié en vuelo peligroso
el carnaval de las migajas
que desgajó la suerte.
No estabas allí
y te dejé pasar como la muerte…
y el corazón se disolvió como la nata.
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