Paula Varela
Miembro del Jurado
es la hora de entibiar las sábanas
pero el aire está enrarecido
ni murmullos ni réplicas
acomodan mi almohada
contra las aristas de mi sensibilidad
mi bravura me sentencia
cincuenta años de soledad
el castigo es callar
allí donde nada produce resonancias
allí donde no hay / siquiera /
gestos estáticos pintados en un lienzo
es la hora de sentir otra piel sobre la boca
pero nadie sube las hiedras de esta torre oscura
el viento chantajea a mis penumbras
y el frío camina sobre mis piernas con sus zapatos de hierro
es la hora de las dos manos
apaciguando los gritos que me apuñalan
pero ya no avanza el tiempo acompasado
voy a cerrar los ojos para clausurar la espera
voy a intentar dormir esta ausencia de sueños.
pero el aire está enrarecido
ni murmullos ni réplicas
acomodan mi almohada
contra las aristas de mi sensibilidad
mi bravura me sentencia
cincuenta años de soledad
el castigo es callar
allí donde nada produce resonancias
allí donde no hay / siquiera /
gestos estáticos pintados en un lienzo
es la hora de sentir otra piel sobre la boca
pero nadie sube las hiedras de esta torre oscura
el viento chantajea a mis penumbras
y el frío camina sobre mis piernas con sus zapatos de hierro
es la hora de las dos manos
apaciguando los gritos que me apuñalan
pero ya no avanza el tiempo acompasado
voy a cerrar los ojos para clausurar la espera
voy a intentar dormir esta ausencia de sueños.