Martín Renán
Poeta adicto al portal
El pequeño Áster, camino a casa
juega al columpio un día más;
sin ninguna explicación
llega a casa y sonríe muerto de risa.
Soñador.
Esperarás. No importa, si el tiempo es poco;
dentro,
está tu nombre a la perfección
sin el miedo que te vio armado de valor.
¿Dime si no te dejaron las gaviotas sus pequeñas alas?
Hace frío en tu alma, en esta noche somnámbula.
Es extraño,
el avión de mañana tiene tu corazón:
pequeñas cicatrices de libertad
¡No te olvides de imitarte un poco, nada más!
Es posible, que haya rezos que gastar,
es posible un cumpleaños más;
tu destino es incendiar las estrellas y renacer
otro día más.
Áster. Haz que valga la pena, todo esto.
Please.
juega al columpio un día más;
sin ninguna explicación
llega a casa y sonríe muerto de risa.
Soñador.
Esperarás. No importa, si el tiempo es poco;
dentro,
está tu nombre a la perfección
sin el miedo que te vio armado de valor.
¿Dime si no te dejaron las gaviotas sus pequeñas alas?
Hace frío en tu alma, en esta noche somnámbula.
Es extraño,
el avión de mañana tiene tu corazón:
pequeñas cicatrices de libertad
¡No te olvides de imitarte un poco, nada más!
Es posible, que haya rezos que gastar,
es posible un cumpleaños más;
tu destino es incendiar las estrellas y renacer
otro día más.
Áster. Haz que valga la pena, todo esto.
Please.