BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La palabra oh anhelada
oh ansiada, buscada incesantemente
por los periféricos sonidos del barrio
que acuñan los astros en su adormecido
paisaje de espejos. Mientras
lenguas vulnerables, oh, duermen
en sus terrazas calizas invirtiendo el ritmo
de los atardeceres en que se sumergen
latinos y muchedumbres. Tumultos
originarios cuyo emblema minúsculo,
absorben las pláticas divinizadas, los diálogos
insensibles, el estrafalario recinto hospitalario
donde se acumulan, frase tras frase, sentencias
apologéticas. Oh divino rumor de hojas,
de aire inflamado, de sombras que atestiguan:
¡vuestros cuerpos serán donceles en que brille
siempre despierta
la ambivalencia de la palabra!
©
oh ansiada, buscada incesantemente
por los periféricos sonidos del barrio
que acuñan los astros en su adormecido
paisaje de espejos. Mientras
lenguas vulnerables, oh, duermen
en sus terrazas calizas invirtiendo el ritmo
de los atardeceres en que se sumergen
latinos y muchedumbres. Tumultos
originarios cuyo emblema minúsculo,
absorben las pláticas divinizadas, los diálogos
insensibles, el estrafalario recinto hospitalario
donde se acumulan, frase tras frase, sentencias
apologéticas. Oh divino rumor de hojas,
de aire inflamado, de sombras que atestiguan:
¡vuestros cuerpos serán donceles en que brille
siempre despierta
la ambivalencia de la palabra!
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