danie
solo un pensamiento...
Cuando te han crecido
unas tremendas alas de dolor en la espalda
no es extraño aletear en un desesperado intento
para huir lejos
pero en vano sólo sucumbes
en la cama como una golondrina herida.
El recuerdo de las pieles
es difícil de digerir, y tú conoces muy bien el idioma
del silencio inhabitable
que dejó la tormenta.
Es que cuando
llega la depresión en un vuelo directo y sin escalas
para hospedarse sin invitación ni advertencia previa
en tu cuarto
con sus polifacéticos rostros
uno cede como una dócil hoja
ante la fractura del otoño.
.....................***
Nunca nadie dijo que el aprendizaje sea fácil,
como subir escaleras
con la complicación de tener las piernas amputadas
arrastrando el pecho ante cada salto del escalón.
La negación te sobrepasa por varios kilómetros
en la carrera de llegar la meta.
Sencillamente, te encuentras en desventaja
y para colmo
te abordan los huéspedes no deseados del remordimiento
como parientes pobres con sus equipajes
de vendas para los ojos y pócimas
que aseguran el insomnio.
Después de varios años recién te das cuenta
que sigues subiendo
y que la desesperación que rotula las paredes
con sus encabezados destellantes en neón
se torna interminable.
Tú sabes que algo anda mal, jamás nadie te dijo
que tu aprendizaje es una escalera circular
sin cima ni final.
Sólo te queda rendirte
y caer como las hojas y frutas secas arrebatadas del árbol.
Caer hasta el comienzo de los escalones
y así asientes tu fragilidad sobre las ruinas,
en el suelo.
Tal vez en la próxima primavera
brote una raíz joven.
unas tremendas alas de dolor en la espalda
no es extraño aletear en un desesperado intento
para huir lejos
pero en vano sólo sucumbes
en la cama como una golondrina herida.
El recuerdo de las pieles
es difícil de digerir, y tú conoces muy bien el idioma
del silencio inhabitable
que dejó la tormenta.
Es que cuando
llega la depresión en un vuelo directo y sin escalas
para hospedarse sin invitación ni advertencia previa
en tu cuarto
con sus polifacéticos rostros
uno cede como una dócil hoja
ante la fractura del otoño.
.....................***
Nunca nadie dijo que el aprendizaje sea fácil,
como subir escaleras
con la complicación de tener las piernas amputadas
arrastrando el pecho ante cada salto del escalón.
La negación te sobrepasa por varios kilómetros
en la carrera de llegar la meta.
Sencillamente, te encuentras en desventaja
y para colmo
te abordan los huéspedes no deseados del remordimiento
como parientes pobres con sus equipajes
de vendas para los ojos y pócimas
que aseguran el insomnio.
Después de varios años recién te das cuenta
que sigues subiendo
y que la desesperación que rotula las paredes
con sus encabezados destellantes en neón
se torna interminable.
Tú sabes que algo anda mal, jamás nadie te dijo
que tu aprendizaje es una escalera circular
sin cima ni final.
Sólo te queda rendirte
y caer como las hojas y frutas secas arrebatadas del árbol.
Caer hasta el comienzo de los escalones
y así asientes tu fragilidad sobre las ruinas,
en el suelo.
Tal vez en la próxima primavera
brote una raíz joven.
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