yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con prisa perezosa en las pupilas,
y pasos que semejan un hábil gato clandestino
la doctora Aurora Sierra hace el día cada mañana.
Con sonrisa que despierta la osadía
y princesas que se cuelgan de su paso,
despierta la admiración de algunos sapos
que tunantes vigilan su camino,
ella ignora _supongamos que es eso-
que su sol logra mejor efecto que el café cada mañana.
Entonces las ventanas se vuelven maliciosas e indiscretas,
cuando colgados del reloj esperamos
que ella de inicio al día
cerca de las nueve, cada mañana.
y pasos que semejan un hábil gato clandestino
la doctora Aurora Sierra hace el día cada mañana.
Con sonrisa que despierta la osadía
y princesas que se cuelgan de su paso,
despierta la admiración de algunos sapos
que tunantes vigilan su camino,
ella ignora _supongamos que es eso-
que su sol logra mejor efecto que el café cada mañana.
Entonces las ventanas se vuelven maliciosas e indiscretas,
cuando colgados del reloj esperamos
que ella de inicio al día
cerca de las nueve, cada mañana.
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