BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Doctora, me da flojera
vivir, me da flojera, pues
no amo vivir, mis sentidos
agudizados, y mis nieblas,
me impiden llevar una bandera
cualquiera, cualquiera que no sea
la de mi propio estandarte.
Doctora, si me observa, de frente,
no de perfil, se dará cuenta, enseguida,
que no tengo todos los dientes, y esto,
que a otros puede parecer poca cosa,
a mí me produce una vana excitación.
Doctora, me reproduzco últimamente
por esporas, y no deduzco del broche
final de mi angustia, el tanto por ciento
corriente, de mi esquelética fortuna.
Doctora, me gustan, porque sí,
el arte de tricotar, las basuras de mi barrio,
y lo que es más, el monedero azul
de mi vieja, que es una santa.
Doctora, ahora, después de esta letanía,
organice usted, si puede, la mente
de este cobarde y neurótico accidental.
©
vivir, me da flojera, pues
no amo vivir, mis sentidos
agudizados, y mis nieblas,
me impiden llevar una bandera
cualquiera, cualquiera que no sea
la de mi propio estandarte.
Doctora, si me observa, de frente,
no de perfil, se dará cuenta, enseguida,
que no tengo todos los dientes, y esto,
que a otros puede parecer poca cosa,
a mí me produce una vana excitación.
Doctora, me reproduzco últimamente
por esporas, y no deduzco del broche
final de mi angustia, el tanto por ciento
corriente, de mi esquelética fortuna.
Doctora, me gustan, porque sí,
el arte de tricotar, las basuras de mi barrio,
y lo que es más, el monedero azul
de mi vieja, que es una santa.
Doctora, ahora, después de esta letanía,
organice usted, si puede, la mente
de este cobarde y neurótico accidental.
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