Fingal
Poeta adicto al portal
Don't you deny that we're all human beings
We all have our flaws that can make us obscene
Obscene...
Give me what I want
Give me what I need right now
That's what I want
That's what I need, get it!
Dolendo novit mortalis vitam...
Epica, Chasing the Dragon, (The Divine Conspiracy)
We all have our flaws that can make us obscene
Obscene...
Give me what I want
Give me what I need right now
That's what I want
That's what I need, get it!
Dolendo novit mortalis vitam...
Epica, Chasing the Dragon, (The Divine Conspiracy)
No niegues que todos somos seres humanos
Todos tenemos nuestros defectos que pueden hacernos obscenos
Obscenos...
Dame lo que quiero
Dame lo que necesito ahora mismo
Eso es lo que quiero
Eso es lo que necesito, ¡conseguirlo!
Conoce el dolor de la vida mortal...
Todos tenemos nuestros defectos que pueden hacernos obscenos
Obscenos...
Dame lo que quiero
Dame lo que necesito ahora mismo
Eso es lo que quiero
Eso es lo que necesito, ¡conseguirlo!
Conoce el dolor de la vida mortal...
Camposanto de cunas metálicas para los recién paridos.
Muerden con encías de angustia y de sangre
las sentencias que los amamantan,
tachones delirantes en el virgo de la inocencia,
hasta que la piedad sobrecogida
se deja violar
cuatrocientas noventa veces
en los altares acorazados del egoísmo,
hasta conquistar la cima de excremento disfértil
sobre cuerpos apilados
desangrados de instantes, recuerdo y motivo.
Podría haber renacido en tu mirada,
tan pura,
cobijar ilusiones que supieran cantar, reír y jugar...
La tierra llagada por la sal de nuestras cuencas saqueadas,
besos como cuervos desesperados por el extinguido tuétano,
ausencia nítida en el estridente silencio donde estallan las culpas.
Soledad...
pesa como mil atmósferas
corrompidas de vertidos de bocas inflamadas de orgasmo y desprecio.
Podría haberte seguido,
soñar contigo las estrellas que jamás alcanzaremos,
iluminar en el intento,
aprender la voluntad de desencadenarnos el alma...
Si tan débil, al menos,
vivir la incondicional ternura de amarte siempre
y proclamarla...
Pero mira mis manos
afiladas desde todos los ángulos inimaginables;
mi lengua
desfigurada de lamer de ellas la única sangre que me quedaba,
despojos calientes de mis enemigos hermanos;
mis ojos enturbiados de vesania depredadora y primaria.
No queda un rincón en mí
donde pueda posarse la redención de tus labios.
Y esa lágrima que dices que aún me guardas,
¿cómo...
cómo era?
Álvaro del Prado,
Galapagar (Madrid), 10 de junio de 2016.
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