Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Alejandra Pizarnik
Dolido
El humo tras bambalina
va disimulando la ansiedad
que va contorneando
la necesidad de rozarte
más allá del holograma,
en la carne,
en la piel, en el beso,
en la pasión que aguarda bajo las sábanas.
Y es que te condensas cual pez
a la atarraya de la sangre,
se bautiza de dolor,
de ardor, de todo lo que se rompe
y que duele,
y sigue doliendo en la quemazón
de las horas;
es una mañana tan gris que
sólo el silencio que circunda
sarcásticamente es el único
barullo que se escucha,
dolido,
sin mancha, sin sangre,
con sal, sin agua,
sin caricias, con sed
pero, con unas manos que gritan,
con unos labios que te nombran,
con el deseo que no esgrime
de distancia para llovernos…
El humo tras bambalina
va disimulando la ansiedad
que va contorneando
la necesidad de rozarte
más allá del holograma,
en la carne,
en la piel, en el beso,
en la pasión que aguarda bajo las sábanas.
Y es que te condensas cual pez
a la atarraya de la sangre,
se bautiza de dolor,
de ardor, de todo lo que se rompe
y que duele,
duele
de las horas;
es una mañana tan gris que
sólo el silencio que circunda
sarcásticamente es el único
barullo que se escucha,
dolido,
sin mancha, sin sangre,
con sal, sin agua,
sin caricias, con sed
pero, con unas manos que gritan,
con unos labios que te nombran,
con el deseo que no esgrime
de distancia para llovernos…