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Dolor adánico

musador

esperando...
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.
 
Gracias, Isabel. Mírame a mi escribiendo sobre el pecado original, jajajaja, qué ironía.

abrazo
j.
 
Excelente el soneto y expresivas metáforas condolidas nos ofreces.

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Un alarde de lirismo y sensibilidad el que despliegas en este hermosísimo soneto, Jorge.
Un abrazo de tu amigo Luis.
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.
Excelente soneto, estimado Musador,
donde emerge una sensibilidad elevada,
y la necesidad del hombre de evadirse de sus problemas,
aun a costa de perder el paraíso.
un saludo cordial,
Eduardo
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.
Me encanta este comienzo...

En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,

Y me gusta lo que sigue. Pero puedo imaginar esa mano ofreciendo TODO en una preciosa gota, una maravillosa y poderosa gota...
Me encantó.
Un saludo.
 
Gracias, Isabel. Mírame a mi escribiendo sobre el pecado original, jajajaja, qué ironía.

abrazo
j.
Mas que nada, te miro hablando desde la piel de tus emociones, de tu sensibilidad y desde un elevado lirismo, amigo mío, qué grande tu poesía cuando haces esto; fíjate el poder de tus versos, la imagen que transmites, lo que ha sentido y visto Luz, lo que hemos sentido todos con esa primera estrofa, lo que dice Luis de Pablos, Eduardo, Luis, Maramín, Manuel Mariluz,...¿Qué mas te puedo decir? ... ¡Felicidades Jorge!
abrazo.
 
Última edición:
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué - en esa gota que me diste(12) suena forzada la sinalefa; Creo que falta una pausa sintáctica: yo pondría dos puntos :
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.



Un hermoso soneto, maestro Jorge, en el que se puede apreciar una tristeza ligada al tiempo y al espacio que nos habla de posibilidades. Por un fenómeno que desconozco la velocidad del tiempo parece aumentar a medida que necesitamos de el, y disminuir cuando menos lo necesitamos. Te dejé unas opiniones en el séptimo verso, el cual no me convence mucho.

Un Cordial saludo y abrazo

Andi
 
Última edición por un moderador:
Agradezco, Luis de Pablos, tu visita. A mí también me gustan especialmente esos versos, que son génesis del poema.
abrazo
J
 
Vaya a saber, estimado Eduardo, las razones íntimas que tuvo Adán para renunciar al paraíso, pues yo creo que lo hizo en un acto de rebelión prometeica.

Te cuento que estuve leyendo un hermoso librito titulado «A la pintura», de Rafael Alberti. Este libro contiene una serie de sonetos de un rigor conceptual y formal realmente asombroso, no sé si los habrás leído: seguro que los apreciarás mejor que yo, que no pinto. Quizás esta lectura me impulsó a escribir un «soneto a secas», cosa que hacía tiempo que no hacía (en general uso rimas distintas en los cuartetos).

abrazo
J.
 
Creo, estimada Luz, que has visto en esa mano la de Dios, no la de Eva, en una de las lecturas posibles de ese comienzo.
Gracias por pasar
abrazo
J.
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.

Soberbio soneto donde dejas con maestría tu increíble talento con el que ha sido un placer deleitarme.
Mis saludos cordiales Musador.
 
Me ha encantado esa contraposición de acercarte a lo lejano y alejarte de lo cercano, te ha quedado muy bien. Y lo del pan del día, ni te cuento.
Un gusto leerte.
Abrazo.
 
Así es, estimado Andi, el tiempo disponible es inversamente proporcional al que necesitamos, para decirlo «a la matemática».
Acerca de la sinalefa en «navegué en», que me comentas, yo creo que sí es natural, aunque se realiza más bien como elisión pronunciando «naveguén». Hay en esos versos un asunto de sentido que complica su puntuación: la pasión es la embarcación, la gota el medio en esa navegación.
un abrazo y gracias por tu cuidadosa lectura
Jorge
 
Gracias por pasar, estimado Luis Prieto. Me alegra que el soneto te haya agradado.

abrazo
j.
 
Gracias por tu lectura, estimada Eratalia. A mí también me gustó ese paralelismo entre «acerca lo lejano» y «aleja lo cercano».
En cuanto al «pan del día», debo admitir que pensé en «hambre para mañana»...

abrazo
Jorge
 
¿solo una gota de vida ? que tacaña y en el cuenco de su mano,haber llenado el cuenco de vino y al menos no hubieras sufrido tanto, además no pensarías " hambre para mañana" con la resaca.......muy romántico y buen soneto,marga
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.



Muy buen soneto Jorge de corte romántico y con una redacción impecable.

M.A.F.L.
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.


Hermoso soneto, Jorge. Las contraposiciones de términos con los que cierras el primer y segundo cuarteto me han parecido muy brillantes, aunque todo el soneto en sí lo es pues tiene un contenido lírico excelente.
Es curioso cómo a pesar de haber dejado atrás determinadas creencias bíblicas recurrimos con frecuencia a su iconografía para expresar mejor lo que queremos decir en nuestros poemas; a mí me sucede también; pero bueno, es igual que si recurrimos a otras diversas mitologías (la griega especialmente) para representar mejor nuestras angustias, nuestros padeceres, nuestros amores...

Mis felicitaciones por este trabajo poético.
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.
Aquí has sido mucho más delicado y menos críptico que de costumbre, mi querido amigo. Ni el lector más avezado podría, en una inicial y frívola lectura, deducir con certeza que la pasión de la que nos hablas en este soneto es la embarcación y que la gota es el medio en esa navegación. Sendas metáforas no implícitas, elucubradas con gran acierto poético, solo pude descubrirlas sirviéndome de tus propios comentarios acerca del fondo del poema. Creo que el diseño de los cuartetos, la fuerza evocadora y lírica de los primeros versos y el oxímoron en el 4° verso (muy bien complementado, por cierto, con la forma en que armonizas y relacionas dos ideas antónimas en el 8°) es lo mejor que tiene el poema, sin despreciar, por supuesto, su desenlace en el terceto final.
Creo que es un soneto muy bien logrado, Jorge, ejemplo de cómo debe escribirse y abordarse esta forma poética, sin superfluidades, sin trampantojos formales que lo devalúen. Gracias por la lección y por compartirnos este estupendo trabajo, digno de los elogios que ha recibido.
Un abrazo infinito.
 
En el estrecho cuenco de tu mano
una gota de vida me ofreciste,
pequeño sueño de paloma triste
que en su vuelo me acerca lo lejano.

Buscando el cielo en porvenir lozano,
sin prever de la senda mi despiste,
navegué en esa gota que me diste
tu pasión que me aleja lo cercano.

Es desde Adán que el hombre en su caída
se viste con las nubes sonrosadas
con que el viento disfraza sus premuras.

Es el dolor de la inocencia ida
que me atrapa de nuevo en sus redadas:
pan del día me vuelven tus ternuras.

Me ha gustado este soneto, en especial el primer cuarteto.
Saludos
 

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