Rosa Luna
Rosa Luna
El teléfono sonó,
Las dos de la madrugada
¡Santo cielo, y a esta hora
A mi casa, nadie llama!
Repica y repica tanto
Que me levanto angustiada
-Buenos días, ¿con quién hablo?
-¡A quien está usted buscando!
Una voz desconocida
Entrecortada y temblando,
La voz de... yo no sé quien
Me responde al otro lado.
-Busco a la madre de un joven
De ojos cafés, pelo lacio
Viste pantalón oscuro
Y un saco color tabaco
En su cuello lleva puesto
Un crucifijo dorado
Con una inscripción que dice:
Al hijo que adoro tanto
Su nombre, no lo pronuncio
Por temor a hacerle daño
Pero señora le informo,
Que a su hijo han asesinado.
Sentada sobre la cama
Los ojos desorbitados,
El corazón en la mano
Y el rostro desfigurado
A mares lloré aquel día,
Hasta me quedé pensando
Es quizá equivocación
Mi hijo duerme en su cuarto
Lo busqué en su habitación
Abrí la puerta despacio,
Triste y cruel desilusión
Mi hijo no había regresado
Corrí entonces a la morgue
donde yacía recostado
Sobre una mesa de hierro,
Su cuerpo ya estaba helado
Cubrí su rostro de besos
Mojé su cabello en llanto,
Y las heridas de su pecho
Quise cerrar con mis manos
¡Ay Dios Porqué me castigas!
En que te ofendí yo tanto
Debiste llevarme a mí,
No al hijo que adoro tanto
Y camino al cementerio
Alguien me tomó del brazo
No llores tanto mujer,
Que tu hijo está descansando.
¡Nadie siente éste dolor
Que dentro del pecho llevo
Yo fui quien lo trajo al mundo
Yo soy quien está sufriendo!
Cuando se mueren los padres
Al hijo le dicen huérfano,
Si el cónyuge es el que muere,
Viuda, o viudo entonces eres
Pero si se muere un hijo
Ni siquiera nombre tiene
Porque el dolor es tan hondo,
Desde ese día no se duerme
¡Ay señor, dame valor!
Calma éste intenso dolor,
El dolor que nadie siente
Mientras espero que llegue,
Hasta mi lecho la muerte
Las dos de la madrugada
¡Santo cielo, y a esta hora
A mi casa, nadie llama!
Repica y repica tanto
Que me levanto angustiada
-Buenos días, ¿con quién hablo?
-¡A quien está usted buscando!
Una voz desconocida
Entrecortada y temblando,
La voz de... yo no sé quien
Me responde al otro lado.
-Busco a la madre de un joven
De ojos cafés, pelo lacio
Viste pantalón oscuro
Y un saco color tabaco
En su cuello lleva puesto
Un crucifijo dorado
Con una inscripción que dice:
Al hijo que adoro tanto
Su nombre, no lo pronuncio
Por temor a hacerle daño
Pero señora le informo,
Que a su hijo han asesinado.
Sentada sobre la cama
Los ojos desorbitados,
El corazón en la mano
Y el rostro desfigurado
A mares lloré aquel día,
Hasta me quedé pensando
Es quizá equivocación
Mi hijo duerme en su cuarto
Lo busqué en su habitación
Abrí la puerta despacio,
Triste y cruel desilusión
Mi hijo no había regresado
Corrí entonces a la morgue
donde yacía recostado
Sobre una mesa de hierro,
Su cuerpo ya estaba helado
Cubrí su rostro de besos
Mojé su cabello en llanto,
Y las heridas de su pecho
Quise cerrar con mis manos
¡Ay Dios Porqué me castigas!
En que te ofendí yo tanto
Debiste llevarme a mí,
No al hijo que adoro tanto
Y camino al cementerio
Alguien me tomó del brazo
No llores tanto mujer,
Que tu hijo está descansando.
¡Nadie siente éste dolor
Que dentro del pecho llevo
Yo fui quien lo trajo al mundo
Yo soy quien está sufriendo!
Cuando se mueren los padres
Al hijo le dicen huérfano,
Si el cónyuge es el que muere,
Viuda, o viudo entonces eres
Pero si se muere un hijo
Ni siquiera nombre tiene
Porque el dolor es tan hondo,
Desde ese día no se duerme
¡Ay señor, dame valor!
Calma éste intenso dolor,
El dolor que nadie siente
Mientras espero que llegue,
Hasta mi lecho la muerte
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