Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Recorro infranqueable tus calles,
Santiago en cien recodos y caminos,
calles de azufre y de hiel, a veces en remolinos,
en los vinos del viento, las uvas de sal, los cerros remotos,
y siento una forma de estirar las piernas, recorrer calles dolorosas,
repletas de rumores, fragores, situaciones escandalosas,
y termino los viajes en esquinas de las ventas,
el maní, las esferas de caramelo, la fruta de las prendas,
la hamburguesa feliz en la época del frío,
cuando llegan estertores de una música divina
y el condado de los muertos saluda al nuevo caminante,
de la luna y las estrellas, el cantante de los ritmos, la simiente popular,
esos bailes que mostraron, esos días en tamaño, esas sendas,
ese lustre, el delgado caminar, del ahora duermiente juglar,
que se va cantando en su apogeo, mil recuerdos de la gloria,
del cantar y del bailar.
Por una vez se olvidó su malestar,
encendieron las luces de rigor,
y el planeta agradeció al hombre de canto y sal,
que alumbró decenas de caminos, en gloria y majestad.
Santiago en cien recodos y caminos,
calles de azufre y de hiel, a veces en remolinos,
en los vinos del viento, las uvas de sal, los cerros remotos,
y siento una forma de estirar las piernas, recorrer calles dolorosas,
repletas de rumores, fragores, situaciones escandalosas,
y termino los viajes en esquinas de las ventas,
el maní, las esferas de caramelo, la fruta de las prendas,
la hamburguesa feliz en la época del frío,
cuando llegan estertores de una música divina
y el condado de los muertos saluda al nuevo caminante,
de la luna y las estrellas, el cantante de los ritmos, la simiente popular,
esos bailes que mostraron, esos días en tamaño, esas sendas,
ese lustre, el delgado caminar, del ahora duermiente juglar,
que se va cantando en su apogeo, mil recuerdos de la gloria,
del cantar y del bailar.
Por una vez se olvidó su malestar,
encendieron las luces de rigor,
y el planeta agradeció al hombre de canto y sal,
que alumbró decenas de caminos, en gloria y majestad.