iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Domingo a las diez
cerrados los lugares
para enviarte mi amor
vía electrónica.
Vengo con los ojos
colgados de histeria,
empapados en el líquido
sabor de la desesperación.
Carrera frenética
entre puertas cerradas.
¡Maldita sea!
¿A qué hora será
que asomará una luz
sobre mi zozobra?
Domingo a las diez,
mil calles enlazadas
tejiéndome lejanías
durante horas.
¡Maldita la mañana!
y el día
que no me deja verte,
desvaneciendo la agonía.
cerrados los lugares
para enviarte mi amor
vía electrónica.
Vengo con los ojos
colgados de histeria,
empapados en el líquido
sabor de la desesperación.
Carrera frenética
entre puertas cerradas.
¡Maldita sea!
¿A qué hora será
que asomará una luz
sobre mi zozobra?
Domingo a las diez,
mil calles enlazadas
tejiéndome lejanías
durante horas.
¡Maldita la mañana!
y el día
que no me deja verte,
desvaneciendo la agonía.