child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Domingo en la estación
Miro a través de la ventana,
realmente está empañada,
y los árboles sin hojas
menean sus copas vacías,
al compás del viento
del frío y lejano sur,
saludando a la distancia
brindando por la ausencia
en el principio y fin
de una nueva y vieja semana,
en el Domingo de la vida
que cabizbajo me encuentra
contemplando el reflejo
de mi lejano interior
en una antigua estación
donde todos brindamos
por salud o por rencor,
por olvidar o recordar
que todo tren que se va
lleva en sus entrañas
un secreto, una blasfemia,
una bendición y un dolor
que al tirarse a las vías
fuerte gritará tu nombre
en aquel sempiterno Domingo
donde no se nace ni se muere,
donde apático se permanece
contemplando los vestigios
del implacable tren perdiéndose
en el infinito sendero
de las perennes vías.
Miro a través de la ventana,
realmente está empañada,
y los árboles sin hojas
menean sus copas vacías,
al compás del viento
del frío y lejano sur,
saludando a la distancia
brindando por la ausencia
en el principio y fin
de una nueva y vieja semana,
en el Domingo de la vida
que cabizbajo me encuentra
contemplando el reflejo
de mi lejano interior
en una antigua estación
donde todos brindamos
por salud o por rencor,
por olvidar o recordar
que todo tren que se va
lleva en sus entrañas
un secreto, una blasfemia,
una bendición y un dolor
que al tirarse a las vías
fuerte gritará tu nombre
en aquel sempiterno Domingo
donde no se nace ni se muere,
donde apático se permanece
contemplando los vestigios
del implacable tren perdiéndose
en el infinito sendero
de las perennes vías.