En el los árboles se engarzan lo nidos,
en el aire penetran los cantos
de los pajarillos curiosos
que rondan mi terraza.
Es casi el único ruido
que hoy domingo
pasea por mi casa.
También a veces
la madera suena
tras el paseo leve
de mi marido con los libros.
Es una tarde larga
suave
calida
que me gustaría prolongar
indefinidamente.
Es le silencio
con la presencia de alguien querido,
con alguien con un ritmo parecido,
con pocas palabras,
y con la presencia siempre a mi izquierda
de su cuerpo callado
metido en su minucioso trabajo
de subrayar los cuadernos
por él escrito.
Ha penetrado en mi
la pausa cotidiana
de sus movimientos
que se enreda el silencio
con mis pensamientos.
en el aire penetran los cantos
de los pajarillos curiosos
que rondan mi terraza.
Es casi el único ruido
que hoy domingo
pasea por mi casa.
También a veces
la madera suena
tras el paseo leve
de mi marido con los libros.
Es una tarde larga
suave
calida
que me gustaría prolongar
indefinidamente.
Es le silencio
con la presencia de alguien querido,
con alguien con un ritmo parecido,
con pocas palabras,
y con la presencia siempre a mi izquierda
de su cuerpo callado
metido en su minucioso trabajo
de subrayar los cuadernos
por él escrito.
Ha penetrado en mi
la pausa cotidiana
de sus movimientos
que se enreda el silencio
con mis pensamientos.