José Ayarza
Poeta asiduo al portal
Don dinero ya no es amo
Don Dinero ya no es amo,
no es el rey de mi joyero,
ya no me siento su esclavo,
sé ser libre, ser austero.
no es el rey de mi joyero,
ya no me siento su esclavo,
sé ser libre, ser austero.
Fui fiel sirviente, su amigo,
devoto de su boato,
idolatré a Don Dinero,
pues sucumbí a su buen trato.
devoto de su boato,
idolatré a Don Dinero,
pues sucumbí a su buen trato.
Pensé que todo podía,
que Don Dinero mandaba,
que vivir bajo su yugo
era ventura soñada.
que Don Dinero mandaba,
que vivir bajo su yugo
era ventura soñada.
Hasta que llegó aquel pobre
de semblante sonriente,
devolviendo mi cartera
extraviada entre la gente.
de semblante sonriente,
devolviendo mi cartera
extraviada entre la gente.
-¿No cogiste el dinero?- ingenuo le pregunté.
- No necesito riquezas, tan sólo sentirme bien.
- No necesito riquezas, tan sólo sentirme bien.
No entendía sus palabras,
ni su gesto bondadoso,
pero ya nunca olvidé,
a aquel mocoso juicioso.
ni su gesto bondadoso,
pero ya nunca olvidé,
a aquel mocoso juicioso.
Ya indeciso, malgastaba.
Mi capital decrecía.
Don Dinero me miraba,
receloso por si huía.
Mi capital decrecía.
Don Dinero me miraba,
receloso por si huía.
Hasta que fue inevitable.
Cuanto más despilfarraba,
más perdido me sentía.
Don dinero no lograba
ni paz ni calma en mis días.
Cuanto más despilfarraba,
más perdido me sentía.
Don dinero no lograba
ni paz ni calma en mis días.
Y me dedique a observar,
a pensar…, y a dar dinero,
a alejarme de mí amigo…
pues si quieres ser feliz,
ser austero, es lo primero.
a pensar…, y a dar dinero,
a alejarme de mí amigo…
pues si quieres ser feliz,
ser austero, es lo primero.
No es demonio Don dinero,
y mucho menos un dios,
pero esclaviza a los hombres
que no le dicen adiós.
y mucho menos un dios,
pero esclaviza a los hombres
que no le dicen adiós.
Don Dinero ya no es amo,
no gobierna a mi persona,
no es el rey de mi joyero,
ya no me siento su esclavo,
ahora mi mente razona.
no gobierna a mi persona,
no es el rey de mi joyero,
ya no me siento su esclavo,
ahora mi mente razona.
Ya soy rico sin dinero,
como el que poco ambiciona.
como el que poco ambiciona.